La Conferencia Internacional de Donantes para la reconstrucción de Irak comenzó hoy aquí con la esperanza de recaudar más de 88 mil millones de dólares para la recuperación del país, tras más de tres años de guerra contra el Estado Islámico (EI), que dejó millonarias pérdidas materiales.

En la sesión inaugural de este evento, el ministro de Planificación de Irak, Salman al Yumaili, precisó que su país necesita 88 mil 200 millones de dólares para implementar proyectos nacionales de reconstrucción, según la agencia kuwaití de noticias KUNA.

En total, el gobierno iraquí presentó un paquete de 212 proyectos, que también plantean el desarrollo de sectores como la agricultura, el turismo, la sanidad, la educación o la energía solar.

Los fondos también serán utilizados para apoyar a los cerca de 2.6 millones de personas que siguen desplazadas tras los combates, además para llevar a cabo proyectos de desarrollo económico, estabilización y de fomento a la convivencia.

Los proyectos de desarrollo, todos ellos abiertos a las inversiones privadas extranjeras, incluyen la rehabilitación del aeropuerto de Mosul y la construcción de nuevas líneas de ferrocarril, aeropuertos, carreteras y puertos, además de la recuperación y desarrollo del sector petrolero, motor de la economía del país.

La conferencia, que cuenta con la participación de varios organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial y la Unión Europea (UE), ha reunido hasta el momento promesas de ayudas por 330 millones de dólares, según KUNA.

La primera sesión del foro de tres días inició con reuniones de expertos de alto nivel para abordar el programa de reconstrucción de Irak y el papel de las instituciones de financiación.

Poco antes el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la ONU-Hábitat llamaron a los líderes que acudirán a la conferencia a invertir urgentemente en rehabilitar las infraestructuras y los servicios básicos.

La Misión de las Naciones Unidas para Irak (UNAMI) recordó que durante el conflicto las principales ciudades iraquíes se convirtieron en zonas de guerra, lo cual causó graves daños en la infraestructura, como viviendas, escuelas y hospitales.