Siete propuestas que invitan a experimentar con la repetición darán este año un toque especial a la tercera edición del ciclo “Otras Corporalidades”, que se llevará a cabo en el Foro La Caja, de esta ciudad, del 15 al 18 de febrero, y en el Teatro de la Danza, del 22 al 25 del mismo mes.

Son siete piezas, siete acciones corporales, siete miradas en torno al movimiento, siete experimentos que buscan sumergir al espectador en diversos estados de resistencia.

El ciclo “Otras Corporalidades” tiene como curadora invitada a la coreógrafa, intérprete y docente Nadia Lartigue (Ciudad de México, 1980), quien integró el ciclo con siete piezas que proponen una experimentación con la repetición.

“Los criterios de selección se generan de manera orgánica. Seguramente no es solo coincidencia, es muy probable que mi mirada se enfoque hacia lugares que me interesan en este momento. Y en este momento, en nuestra región latinoamericana, estamos hablando de resistencia”, detalló Lartigue.

Las primeras funciones serán en el Foro La Caja, en la colonia Guerrero, donde Diego Espinosa presenta “Aphasia” el jueves 15 de febrero, a las 18:00 horas. Mientras que la compañía La Güera interpretará “La caverna me hizo creer en hadas”, el sábado 17 y el domingo 18, a las 18:00 horas.

Después de esto las presentaciones continuarán en el Teatro de la Danza, donde el Colectivo Querido Venado presentará “Happy Birthday Dear Napoleon” el jueves 22 a las 20:00 horas. Durante esta función estarán acompañados por Magdalena Leite y Aníbal Conde, que presentarán “Flicker”.

Para el sábado 24, a las 19:00 horas, los grupos MáquinadT y Laboratorio puntoD representarán “Estado de Emergencia”, y Galia Eibenschutz, su pieza “Solo con batería”. Ambos proyectos repetirán la función el domingo 25 a las 18:00 horas.

También habrá funciones especiales dirigidas a estudiantes con la programación de algunas de las piezas anteriores y una más, “Esta pieza no es para mi madre” de Martín Emmanuel Pacheco Martínez.

Para la curadora, el ciclo busca formas de volver a contar las historias que no nos han gustado, esas realidades en las que no nos reconocemos. “Para ello hay que hacerlo muchas veces, hay que insistir, deconstruir, reconstruir, no olvidar, recordar, dejar y retomar”.

Sobre la recepción que pueda tener este ciclo, Lartigue consideró que son piezas espejo porque el público podrá lidiar con su propia memoria, con la paciencia y con su capacidad de resignificar una misma cosa que, aunque parece repetirse de la misma manera, nunca lo hace igual:

“El espectador se enfrenta entonces a un estado más que a una historia. La narración pierde importancia, la acción presente toma volumen, la expectativa se tambalea muy pronto”, concluyó.