La reforma del sistema penitenciario guatemalteco presenta avances, pero sigue sin resolver el problema del hacinamiento, entre los mayores a nivel mundial, según el estudio “Avances y Desafíos en Seguridad y Justicia 2018” del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

La investigadora del CIEN, Corinne Dedik, reveló que, según los resultados del estudio, las cárceles de Guatemala se ubican entre las 10 con mayor hacinamiento a nivel mundial.

Este país, con altos índices de delincuencia y crimen organizado, carece de una prisión de alta seguridad y ha postergado la ampliación del sistema penitenciario, principalmente por falta de presupuesto.

Guatemala cuenta con seis mil 800 “espacios carcelarios”, pero tiene una población penitenciaria de más 23 mil reos, de los cuales 11 mil 300 han recibido condena y el resto está bajo prisión preventiva, indicó Dedik.

La investigadora del CIEN destacó que el problema del hacinamiento que padece la población penitenciaría es aún más grave entre los reos sentenciados.

Explicó que otra de las condiciones que contribuyen al hacinamiento es la falta de abogados de la Defensoría Pública Penal, que no se dan abasto para atender a casi la mitad de los 23 mil detenidos con prisión preventiva.

Además expuso que, aunque alrededor dos mil reos con prisión preventiva podrían recuperar su libertad y someterse a un control con un brazalete, no hay presupuesto para aplicar este novedoso mecanismo en Guatemala.

Dedik aseveró que aunque se ha “robustecido” al Ministerio Público en su responsabilidad de persecución del delito, el resto de las instancias del organismo judicial están colapsadas.

“Suben los arrestos de presuntos infractores de la ley, pero los casos se atoran en el sistema judicial y, ante la falta de instalaciones carcelarias, se propicia el hacinamiento”, reiteró la investigadora.

No obstante, el informe reconoció que el sistema penitenciario guatemalteco ha mejorado en cuanto a formación, controles, nuevos protocolos, orden administrativo y financiero, así como clasificación de los internos.

De acuerdo con Dedik, el reto “es seguir con la implementación del nuevo modelo de gestión penitenciaria” y profundizar acciones para lograr instalaciones carcelarias “sin hacinamiento”.