En una decisión histórica, fue aprobado hoy un borrador de directrices sobre el marcado de las artes de pesca, en un importante paso para conseguir mares más limpios y una navegación más segura, informó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Elaboradas principalmente con plástico, las artes de pesca (como es el caso de las llamadas "redes fantasma"), cuando se abandonan, pierden o descartan en el mar, se convierten en un componente importante de los escombros marinos y son motivo de preocupación (...) desde hace décadas”, resaltó la FAO.

El organismo señaló que cada año terminan en nuestros océanos cerca de ocho millones de toneladas de basura plástica, de las cuales se calcula que un 10 por ciento proviene del sector pesquero.

Según la FAO, las nuevas directrices ayudarán a los países a desarrollar sistemas efectivos para marcar los aparejos de pesca, de modo que puedan rastrearse hasta su propietario original, con lo que se apoyarán los esfuerzos para reducir los detritos marinos y sus efectos nocivos sobre el medio ambiente.

Consideró que estas nuevas normas también permitirán a las autoridades locales vigilar cómo se utilizan las artes de pesca en sus aguas y quién las está usando, convirtiéndose en una eficaz herramienta en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (pesca INDNR).

La FAO recordó que a menudo los aparejos se pierden por circunstancias incontrolables, como tormentas o accidentes, o porque no hay instalaciones adecuadas en los puertos donde pueda entregarse este material, mientras que los buques dedicados a la pesca ilegal a veces abandonan sus artes de pesca para evitar ser detectados.

Con el tiempo, las redes de pesca abandonadas en el océano pueden descomponerse en partículas más pequeñas.

Estos microplásticos pueden afectar a una amplia gama de organismos -incluidos peces pequeños y el plancton-, y causar graves daños toxicológicos, no sólo a la fauna marina, sino también a las personas, si logran finalmente introducirse en la cadena alimentaria humana.

En un comunicado, el organismo de Naciones Unidas manifestó su esperanza en que estas nuevas directrices reciban el respaldo definitivo del Comité de Pesca de la FAO (COFI), que tiene previsto reunirse en julio de 2018.