Para conmemorar los 200 años del nacimiento del periodista y escritor mexicano Guillermo Prieto (1818-1897), figura del liberalismo mexicano del siglo XIX, el poeta Vicente Quirarte coordinará la mesa “Escenarios urbanos de Guillermo Prieto en su bicentenario”, el próximo 18 de febrero en el Palacio de Bellas Artes.

En la charla también participarán los especialistas María Bustamante Harfuch, Miguel Ángel Castro, José Francisco Conde Ortega, Ángeles González Gamio y Blanca Estela Treviño, de acuerdo con información difundida por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Guillermo Prieto nació el 10 de febrero de 1818 en la Ciudad de México, hijo del administrador de un molino y panadería, que cuando el escritor tenía 13 años falleció, suceso que, aseguran, enloqueció a su madre.

Periodista, funcionario, jurista, profesor y escritor, Guillermo Prieto se empeñó en resguardar las costumbres coloniales en sus crónicas, que relataba de forma simple y pintoresca. Fue uno de los poetas de mayor prestigio e imprescindible del siglo XIX.

Escribió sus memorias  bajo la tutela del político Andrés Quintana Roo (1787-1851) con quien fundó la Academia de Letrán, con el fin de dar una identidad nacional a la literatura.

Además, refiere el acercamiento que tuvo a diferentes personalidades de la época, gracias a estas visitas, por ejemplo, el abogado Rodríguez de Puebla; los escritores Manuel Payno y Casimiro del Collado, entre otros.

Durante su carrera literaria, se vio unido al romanticismo, época literaria de la que formó parte, además en su faceta como cronista, retrató diferentes conflictos del país como, el Maximato, y la guerra por Texas.

Entre sus obras destacan “Memorias de mis tiempos”, “Musa callejera”, “cuadros de costumbres”, “Romancero nacional”, “Poesía satírica, poesía religiosa”.

En el artículo “La cultura oratoria y la experiencia forense Guillermo Prieto”, la doctora en historia universal, Claudia Canales, apuntó que su obra retrata la vida cotidiana, “para él, así como para muchos hombres de su época dotados de las mismas inquietudes, el cultivo del lenguaje atañía no sólo al quehacer de la pluma sino también al ejercicio de la palabra hablada”.

Esto para referirse a su musicalidad como poeta, así como la habilidad necesaria para adentrarse en la política.

El sitio “Memoria política de México”, recuerda cuando Benito Juárez, junto a su gabinete del cual formaba parte el poeta, fue apresado por el general Antonio Landa, esto en una rebelión en Guadalajara.

Cuando teniente Filomeno Bravo, a cargo del 5º Batallón, decidió dar órdenes a un grupo de soldados para que fusilaran al presidente, y al acto Prieto, dio un paso al frente y dijo: “¡Alto, los valientes no asesinan!... sois unos valientes, los valientes no asesinan, sois mexicanos, éste es el representante de la ley y de la patria”.

Esto detuvo al pelotón, por lo cual recibió el reconocimiento de sus compañeros, así como de Juárez, poco después se negoció la libertad del presidente, que culminó en su liberación.

Ya que sus obras contienen riqueza, tanto histórica como literaria, ha sido pieza importante de la narrativa nacional.

Carlo Monsiváis escribió en “La herencia oculta de Guillermo Prieto” que, en sus escritos costumbristas “inventa o ubica satíricamente a los personajes límite de una sociedad que, a falta de vida estable, prodiga excéntricos, seres disparatados sin miedo alguno al ridículo”.

El prolífico escritor murió el 2 de marzo de 1897 y dejó como legado una extensa obra, que a dos siglos de su nacimiento sigue vigente, por su claridad, así como por su importancia histórica.