Reino Unido podría no beneficiarse de un período transitorio de dos años para su salida de la Unión Europea en caso de que persistan las divergencias actuales entre las dos partes, advirtió hoy aquí el negociador de la mancomunidad, Michel Barnier.

“Reino Unido insistió para tener un acuerdo sobre ese período de transición hasta marzo pero, a la vez, nuestros interlocutores nos han informado de una serie de desacuerdos sustanciales”, dijo en rueda.

“Si estos desacuerdos persisten, la transición no se puede dar por hecha”, añadió, antes de explicar los tres puntos problemáticos surgidos tras la semana de negociaciones concluida hoy, en Bruselas.

El primero de ellos es que el gobierno británico no está dispuesto a conceder a los europeos que lleguen a su territorio durante el periodo de transición los mismos derechos que reconocerá a los llegados antes del 29 de marzo de 2019, fecha en que se hará efectivo el Brexit.

Reino Unido también pide tener derecho, hasta diciembre de 2020, a oponerse a nuevas reglas o leyes adoptadas por los 27 países que permanecen en el bloque.

Durante ese período la UE quiere que el país sea obligado a seguir sometiéndose a la legislación comunitaria, incluyendo las nuevas, pero quede excluido de los procesos de decisión.

Por fin, Londres pretende continuar participando en las nuevas políticas europeas en materia de Justicia e Interior, pese a haber decidido abandonarlas a partir del 31 de diciembre de 2020.

“Francamente, estoy sorprendido por estos desacuerdos”, sinceró Barnier, quien se reunió el pasado lunes, en Londres, con la primera ministra británica, Theresa May.

“Espero que podamos superar esos desacuerdos en las próximas rondas” de negociación, dijo el representante europeo, llamando Londres a “asumir las consecuencias inevitables” de su salida de la UE.