El expresidente de Estados Unidos, George W. Bush, aseguró hoy que existen “evidencias claras” de que Rusia interfirió en las elecciones presidenciales de 2016, aunque evitó señalar si esas injerencias ayudaron de alguna forma a la victoria de Donald Trump.

Durante un foro de inversión en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bush destacó que es “peligroso que una nación extranjera esté involucrada” en el sistema electoral estadunidense, por considerar que la bondad de la democracia depende de la “confianza de los ciudadanos en los resultados”.

“Se entrometieron y eso es peligroso para la democracia”, lamentó Bush, quien fue presidente de Estados Unidos entre 2001 y 2009, según el sitio Arab News.

En este sentido, Bush recordó que el presidente ruso, Vladimir Putin, “es un estratega brillante que tiene la capacidad de detectar la debilidad y explotarla”, si bien en los últimos meses el Kremlin ha negado las denuncias de injerencia en procesos electorales.

En Estados Unidos existe una investigación abierta por el Departamento de Justicia sobre la presunta intervención del gobierno rusos en las elecciones de 2016 para favorecer al republicano Trump frente a su rival demócrata, Hillary Clinton.

Hasta ahora, el fiscal Robert Mueller ha llevado a la justicia a cuatro personas relacionadas con Trump: su asesor de seguridad en la Casa Blanca, Michael Flynn; su ex jefe de campaña, Paul Manafort; su número dos en la campa, Rick Gates y otro ex asesor, George Papadopoulos.

Durante el foro de inversión en los Emiratos Árabes Unidos, organizada por el Milken Institute, un grupo de estudios económicos con sede en California, Bush aprovechó la oportunidad para atacar la mayoría de las políticas del actual presidente Trump.

Criticó la decisión de Trump de desechar el programa DACA, que permite a los jóvenes inmigrantes que fueron llevados a Estados Unidos siendo niños permanecer en el territorio. “Estados Unidos es su hogar”, enfatizó.

Consideró que el sistema migratorio de Estados Unidos está “roto” y es necesario “arreglarlo”. “Yo lo intenté, pero sin éxito”, reconoció el ex mandatario estadunidense, quien al mismo tiempo defendió que Estados Unidos tiene un legado en materia de acogida sin importar la religión o el origen de los inmigrantes.