Unos 10 mil refugiados o solicitantes de asilo viven en Italia sin acceso a los bienes esenciales, a servicios sanitarios y a menudo en espacios abiertos y en condiciones “durísimas”, denunció hoy en un reporte la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).

Titulado “Fuori campo” (Fuera de campo) el informe es fruto de un trabajo de monitoreo realizado entre 2016 y 2017 en 50 campamentos informales, dijo Gabriele Eminente, director general de MSF en Italia durante la presentación.

“Bloqueados en las fronteras, en los espacios abiertos, en edificios ocupados en las ciudades, en los guetos de áreas rurales, sin acceso a los bienes esenciales, a los servicios sanitarios de base y a menudo obligados a condiciones de vida durísimas. Así viven miles de solicitantes de asilo y refugiados", señaló el reporte.

Resaltó que aunque se encuentran legalmente en territorio italiano, están fuera de un sistema de acogida "ampliamente inadecuado”.

Eminente informó que un 55 por ciento de estas personas viven en lugares donde no existe un punto de acceso al agua potable, ni a la energía eléctrica.

“Pueden ser personas que tienen un empleo, en los bares, en los mercados o en los restaurantes de nuestras ciudades, pero que se ven obligadas a vivir en esas condiciones porque no tienen una casa”, agregó.

El reporte dijo que se trata de personas de orígenes diferentes, sobre todo de países del África subsahariana o del Cuerno de África, pero también de Siria, Irak, Pakistán o Afganistán.

Algunos han llegado recientemente a Italia, mientras otros se encuentran en el país europeo desde hace años.

Además, confirmó el reporte, en muchos lugares hay italianos que comparten con ellos las malas condiciones de vida .

Indicó que el 53 por ciento de los campamentos informales es habitado solamente por hombres adultos, el 13 por ciento por hombres y mujeres adultos y el 34 por ciento por adultos con menores. Asimismo, en 17 campamentos fue detectda la presencia de menores de cinco años.

El informe también se refirió al “Paso de la muerte” como es conocido el territorio montañoso entre las fronteras de Austria, Francia, Suiza e Italia, que en el pasado fue usado por judíos que escapaban del nazismo, por partisanos o contrabandistas y que hoy es recorrido por migrantes.

Médicos Sin Fronteras destacó que desde finales de 2016 más de 20 personas han perdido la vida en el intento de dejar Italia, Francia, Suiza o Austria a travès de esa zona.

Dijo haber entrevistado a 287 migrantes adultos en Ventimiglia, la localidad italiana fronteriza con Francia, entre el 28 de agosto y el 14 de septiembre de 2017 y 131 de ellos declararon haber intentado cruzar ese paso.

De ese total, el 23.6 por ciento aseguró haber sufrido algún tipo de violencia por parte de agentes franceses o italianos.