México necesita poner en marcha una reforma fiscal, similar a la promulgada a finales de diciembre pasado en Estados Unidos, para atraer todavía más la inversión y aumentar su competitividad, consideró el representante del Partido Republicano en México, Larry Rubin.

“Si México lleva a cabo una reforma fiscal, similar a la de Estados Unidos, tendría un beneficio cuantificable no solo para los empresarios, sino también para los trabajadores y familias mexicanas”, argumentó en rueda de prensa.

El también presidente de la Comunidad Americana en México opinó que esta reforma al sistema tributario debe proponer reducir el Impuesto sobre la Renta (ISR) hasta llegar a una tasa de 20 por ciento

Para Rubin, la medida servirá para atraer mayores inversiones, generar fuentes de trabajo y repatriar capitales, pues son los empresarios quienes apuestan por el bienestar de sus negocios en el país y “deben ser recompensados con este esfuerzo”.

Sobre la propuesta, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther, llamó a las autoridades hacendarias del país a emitir “sin demora” un decreto de estímulos fiscales.

Dijo que es necesario implementar una reforma fiscal a fondo y parecida, con sus propias características, a la aprobada en el país vecino del norte, pues ésta puede llegar a transformar los sistemas fiscales a nivel global.

Consideró que ésta debe incluir un esquema de depreciación inmediata de las inversiones hechas por las compañías. “Necesitamos un ambiente de certidumbre y que, al final de la presente administración, las empresas tengan incentivos para invertir en maquinaria, equipo y bienes de capital”, expuso.

En ese tenor, el dirigente patronal exhortó a pasar del discurso a los hechos dentro del sector privado y a retornar la deducibilidad plena de las prestaciones laborales para impulsar la formalidad del empleo.

De Hoyos Walther refirió que es también indispensable sumar al decreto la ampliación del esquema de repatriación de capitales, como el implementado con éxito en 2017, y además se deben flexibilizar algunos requisitos para evitar condicionar a las empresas y los empresarios a regresar el 100 por ciento de ese capital.

Insistió en tener una reducción progresiva y responsable para mantener el equilibrio de las finanzas públicas en materia del ISR, pues México ha perdido competitividad fiscal desde antes de la reforma fiscal estadounidense, al tener tasas del ISR corporativo por encima de la media y los países de la OCDE

“Sí podemos dar pasos en el corto plazo para asegurar la rentabilidad y la competitividad de las empresas”, sostuvo el presidente de la Coparmex, al reiterar que la reforma fiscal no debe postergarse, porque las inversiones tenderían a disminuir, posponerse e incluso concluir.

“Cada día cuenta si queremos que el flujo de capital llega oportunamente a México y lo necesitamos en un año, como este 2018”, agregó.