La exposición “A Horizon Falls, A Shadow”, del artista multimedial mexicano Luis Felipe Ortega, fue inaugurada hoy en el museo de arte contemporáneo Macro Testaccio o “Mattatoio” de la capital italiana.

A través de una selección de obras, entre videos, fotografías, instalaciones o pinturas, la muestra delínea la complejidad de la búsqueda visual del autor, nacido en la Ciudad de México en 1966.

“Esta exposición empezó hace dos años y medio con un diálogo muy largo, muy pausado también con la curadora (Lucilla Meloni), varias de las piezas que están aquí las hice en este tiempo”, explicó el artista en entrevista con Notimex.

Representante de México en la 56 Bienal de Venecia de 2015 al lado de Tania Candiani, Ortega ha desarrollado un lenguaje visual que utiliza el dibujo, la fotografía, la escultura, la arquitectura y el video.

“A Horizon Falls, A Shadow” es su primera exposición individual en Italia y está dedicada tanto a los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, como al escritor, poeta, periodista y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini (1922-1975).

“Pasolini era muy crítico con su tiempo, pero Pasolini no estaba interesado en utilizar el cine o la literatura o la poesía como una herramienta para acusar al poder, más bien lo utilizaba como una herramienta para reflexionar sobre su tiempo y sobre sí mismo”, dijo.

Explicó que la pieza central de la exposición “Landscape and Geometry” (Paisaje y Geometría) nació justamente de un texto de Pasolini.

Instalada en la parte central de la muestra, la pieza forma un espacio entre vacío y lleno en el que la ligereza de una red de hilos es acompañada por la pesadez de las piedras que sostienen.

El artista se inspiró en un artículo de 1975 en el que Pasolini denunciaba la desaparición de las luciérnagas a causa de la contaminación y veía en ello una transformación del país, además de la homologación cultural producida por la sociedad de consumo.

La pieza, explicó Ortega, también reflexiona sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

“El problema de la desaparición implica la no visibilidad del otro. Yo trabajo mucho siempre con esta idea del otro, por eso me gusta la red de hilos porque uno puede ver a a través y ve al otro. Creo que lo que es terrible de este evento es que perdimos la posibilidad de ver al otro”, agregó.

En ese sentido, explicó que no quiso hacer una representación gráfica de la desaparición, sino aludir al problema de la no visibilidad y a la imposibilidad de tener una comunicación con el otro desaparecido.

“Mi obra no es figurativa, no me interesa representar la muerte, no me interesa hacer una representación gráfica de la violencia porque me parece que eso reproduce la violencia, me parece que hay otros mecanismos”, consideró.

En su opinión, la tarea del arte es justamente preguntarse cuáles son esos mecanismos que permiten, a través de un proceso crítico, dejarlo abierto “para que no se convierta simple y sencillamente en una denuncia sino también en algo más complejo”.

El caso de los estudiantes de Ayotzinaopa también se ve reflejado en la pieza “Long Night in the Present", mientras que en “Horizons” el lápiz compone las diversas tonalidades de un horizonte, de un espacio tanto real, como mental.

En “Looking trougth something that appears to be oneself” el visitante es invitado a reflejarse en fragmentos de la realidad y en el video “Altamura” las imágenes de un paisaje son acompañadas por las voces de poetas, escritores y filósofos.

Para la muestra fue preparado un catálogo que incluye el texto de la curadora Lucilla Meloni, un artículo de la escritora mexicana María Virginia Jaua y una conversación entre Ortega y el italiano Claudio Crescentini.

“A Horizon Falls, A Shadow” permanecerá abierta hasta el próximo 22 de marzo en el ex Mattattoio (exrastro) de Roma, sede de uno de los museos de arte contemporáneo más vitales de la capital italiana, y es patrocinada por la embajada de México en Italia.