El mundo se encuentra ante una crisis generada por los antiguos modelos de producción y aprovechamiento, por lo que hoy urge, más que nunca, consolidar un modelo sostenible que garantice la energía, el agua y alimentación para el futuro.

Así lo aseguró el presidente de World Sustainable Developmen Forum, Rajendra K. Pachauri, al participar en la inauguración del primer Foro Mundial de Desarrollo Sustentable que se lleva a cabo en la Ciudad de México, los días 1 y 2 de febrero.

Durante su intervención, destacó que “estamos ante una crisis en la que no tenemos tiempo que perder, y ya perdimos mucho tiempo” en discusiones y foros donde han quedado más que evidente los intereses comerciales particulares de los países participantes".

Incluso criticó la postura que han asumido algunos países como Estados Unidos, el cual ha argumentado que el Acuerdo de París le costará millones de dólares, cuando en realidad la verdadera pérdida se generará por no tomar acciones para hacer frente al Cambio Climático.

En ese sentido, recordó que hace 25 años se inició un proceso en la Cumbre de Río en la que había un espíritu candente de optimismo y finalmente el mundo iba a dar un giro hacia un futuro sostenible.

“Tristemente eso no ha sucedió, 25 años han pasado y la pregunta es por qué otro foro mundial de desarrollo sostenible”, apuntó luego de señalar que lo que ha podido apreciar son los intereses particulares de algunos países.

Subrayó el valor de que en esta ocasión se lleve a cabo este foro en México, toda vez que este país resalta por su gran apertura al progreso, su disponibilidad a colaborar y su potencial en energía limpia que ha mostrado a nivel mundial.

Manifestó su confianza en que de este encuentro salgan propuestas “no solo para los próximos 25 años, sino para los siguientes 50 años” para lo cual “debemos ser innovadores y unir todas las secciones de la sociedad humana, a fin de lograr la sostenibilidad del planeta”.

Resaltó el papel que tendrán los jóvenes como promotores de una nueva cultura de conciencia sostenible, toda vez que en el orbe predomina la cultura del desperdicio.

Ante ello, es indispensable cambiar de valores y los jóvenes serán los que verdaderamente podrían convertirse en los constructores de su propio futuro y del mundo.