Ante el riesgo por grietas en un perímetro de 25 calles en la delegación Tláhuac, el gobierno de la Ciudad de México inyecta en la zona un material arcilloso (cemento-bentonita) con el fin de mejorar las condiciones mecánicas del suelo.

“Es la primera vez que se hace este trabajo en la Ciudad de México; será algo que marque un antes y un después en los temas de geología en la ciudad y de intervención efectiva”, afirmó el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera en conferencia en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

El perímetro en riesgo está en la Colonia Del Mar, entre Canal de Chalco, La Turba, Avenida Piraña y calle Langosta, donde la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) inició el pasado 29 de enero las labores de resiliencia derivadas del sismo.

Los trabajos tendrán una duración estimada de seis meses, para lo cual se requerirá de una inversión aproximada de 350 millones de pesos.

El titular de la Sobse, Édgar Tungüí Rodríguez, destacó que el compuesto con el que se trabaja dotará al subsuelo de estabilidad y firmeza ya que, a diferencia del concreto u otros materiales, detiene la ampliación de las grietas.

“Se trata de buscar que el comportamiento de la mezcla trabaje de manera homogénea. Lo más fácil sería inyectar otro elemento, como el concreto, sin embargo, esto acrecentaría la presencia de grietas en la zona”, expuso el secretario.

La mezcla que se inyecta fragua y endurece, con lo que reduce el grado de permeabilidad y mejora las características mecánicas del subsuelo, además que reduce las presiones generadas en el terreno afectado por la fracturación.

Previo al procedimiento de inyección, se realizan trabajos de reparación de la red de agua potable y de drenaje, ya que el movimiento telúrico ocasionó dislocamientos de la tubería de la zona.

El mandatario local informó que para estas labores la Sobse colabora con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex).

Se realiza, además, un trabajo ordenado para que las compañías y empresas usuarias del subsuelo revisen la zona y ordenen o retiren su cableado.

Tras el movimiento telúrico, el gobierno de la Ciudad realizó recorridos de evaluación con geólogos expertos, gracias a lo cual se pudieron identificar los accidentes geológicos en sitio y así determinar los criterios que delinearon el perfil de los análisis y estudios que actualmente están en curso.

El grupo de especialistas ha avanzado en los estudios geológicos, con el 100 por ciento completado, lo que permitió encauzar la solución.

Como parte de los hallazgos está la identificación de una discontinuidad local en el terreno, que ocasionó las grietas sobre pavimento, banquetas y bardas perimetrales, destacando que algunas de estas afectaciones ya existían desde varios años (incluso 30) antes del sismo.

Entre las primeras incidencias atendidas está un colector de 80 centímetros de diámetro ubicado sobre la calle Sirena, mismo que falló debido a las deformaciones diferenciales causadas en el terreno. Durante su reparación se observaron en la zona circundante grietas mayores a cuatro metros y separaciones entre banqueta y casa de hasta 18 centímetros.

Sobre el procedimiento, Tungüí detalló que las inyecciones se hacen en forma repetitiva y selectiva. El tubo utilizado es elaborado con PVC y tiene pequeñas perforaciones con distancias de entre 50 y 100 centímetros, para dar salida al fluido que se pretende inyectar.

A medida que avanza el tratamiento van creciendo las ramificaciones de mezcla endurecida, lo que asegura el cierre de las fracturas.

Adelantó que las primeras máquinas de inyección de material se ubican paulatinamente en las zonas a intervenir, luego de ser debidamente calibradas.