El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pidió hoy 157 millones de dólares para ayudar a más de 250 mil personas afectadas por la violencia del grupo islamista Boko Haram en la región de la cuenca del lago Chad. 

En un comunicado, el organismo destacó que la financiación permitirá al ACNUR y las otras 46 organizaciones humanitarias que se unieron al Plan Regional de Respuesta a Refugiados de 2018 (RRRP), brindar ayuda a 208 mil nigerianos y 75 mil más refugiados en Níger, Camerún y Chad. 

"La crisis de Boko Haram persiste y está lejos de haber terminado", subrayó la vicecomisionada adjunta del ACNUR, Kelly T. Clements, al emitir el llamamiento de financiación a donantes internacionales reunidos en Niamey, capital de Níger.

Desde 2013, más de 2.4 millones de personas se han vistió obligadas a dejar sus comunidades por los ataques y actos de violencia cometidos por el grupo extremista, que lucha por el establecimiento de un Estado islámico en Nigeria. 

"El mundo no debería olvidar a las víctimas de este conflicto mortal, especialmente porque parece que hay pocas esperanzas de un regreso a la paz y la estabilidad en el futuro cercano", afirmó Clements. 

Uno de los efectos secundarios más devastadores del conflicto es el alarmante aumento de la inseguridad alimentaria y la desnutrición severas en varias poblaciones del norte de Nigeria y entre los desplazados.

De acuerdo con la declaración de la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, más de 7.2 millones de personas en la región de la cuenca del lago Chad padecían hasta septiembre pasado de inseguridad alimentaria. 

"El futuro de las jóvenes generaciones en la región está en juego, ya que la inseguridad alimentaria no solo afecta la dignidad de las familias, sino que tiene graves consecuencias para el desarrollo físico y cognitivo de los niños", indicó el Alto Comisionado adjunto del ACNUR. 

El organismo destacó que conflicto ha tenido un impacto devastador en el acceso a la educación y las tasas de asistencia escolar en Nigeria, mientras que cientos de escuelas se han visto obligadas a cerrar en toda la región, donde los niveles educativos siguen entre los más bajos del mundo. 

“Las comunidades que acogen a los refugiados también necesitan urgentemente ayuda, ya que su capacidad para ayudarlos, incluso a través de la infraestructura existente para servicios básicos, se extiende hasta el límite”, agregó.

El ACNUR indicó que se necesita asistencia humanitaria para mejorar los servicios en una serie de sectores, incluidos el alojamiento, la salud, la educación y el agua y el saneamiento. 

El año pasado, el RRRP, una herramienta de planificación y coordinación interinstitucional dirigida por el ACNUR para situaciones de refugiados a gran escala o complejas, requirió de 241 millones, de los cuales el 56.0 por ciento fue financiado.