La organización Human Rights Watch (HRW) denunció hoy a la policía de Túnez de usar la fuerza para reprimir las protestas de principios de mes y detener a activistas en redadas nocturnas por distribuir panfletos críticos contra la política del gobierno y pedir justicia social.

En un comunicado divulgado en su página web, HRW llamó a las autoridades tunecinas a investigar las denuncias de malos tratos policiales contra los manifestantes y suspender los procedimientos contra cualquier persona acusada únicamente de reunión o expresión pacífica.

"Las autoridades tunecinas deberían, por supuesto, prevenir y enjuiciar los actos delictivos durante las protestas, pero no con palizas ni negando el acceso a abogados; ni reprimiendo los derechos de libertad de reunión y expresión”, dijo Amna Guellali, directora de HRW en Túnez.

La organización precisó que entre los detenidos figuran personas que distribuyeron panfletos que criticaban al gobierno y hacían un llamado a favor de la justicia, así como personas que pintaron eslóganes en la pared.

Indicó que ocho de los detenidos por distribuir folletos enfrentan cargos de diostribución de material dañino para el orden público, cuando en realidad se trata de un ejercicio de libertad de expresión.

El vocero del Ministerio del Interior, Khelifa Chibani, reconoció el arresto de 930 personas, que enfrentan diferentes cargos, como saqueos, incendios y ataques contra propiedades públicas, pero también denunció que 50 agentes de las fuerzas del orden fueron heridos durante los enfrentamientos con los manifestantes.

Las protestas comenzaron el 4 de enero pasado y se extendieron a varias ciudades de Túnez, tras la aprobación por parte del Parlamento de la Ley de Presupuesto, que aumentó los impuestos e impuso medidas de austeridad para reducir el gasto público.

Algunas de las protestas rápidamente se convirtieron en enfrentamientos con la policía, acompañadas de actos de vandalismo, quema de edificios públicos y saqueos, dejando al menos un muerto, decenas de heridos y cerca de mil detenidos.

HRW entrevistó a la familia del manifestante que murió tras ser golpeado por un coche de la policía, sin embargo, los agentes atribuyen el fallecimiento a los problemas respiratorios que padecía, por lo que instó a las autoridades tunecinas a abrir una investigación imparcial para determinar las causas de su fallecimiento.