Por segundo año consecutivo se llevó a cabo el Vochomanía Fest, evento que reunió a propietarios de más de 650 vehículos de la marca Volkswagen, donde el VW Sedán (vocho) fue el protagonista de la fiesta.

Al evento, que tuvo lugar en los campos de futbol de la Universidad La Salle, en San Miguel Ajusco, al sur de la Ciudad de México, acudieron niños, jóvenes y adultos fanáticos de la marca, que pudieron apreciar de cerca el trabajo de restauración o modificación de dichos automóviles, comprar refacciones y accesorios, y degustar algún antojito y una piña colada.

En entrevista con Notimex, el creador del encuentro y director editorial de la revista Vochomanía, Marcos Bureau, señaló que existen modificaciones en la suspensión de aire, rines de marcas prestigiadas, recambios para el motor o transformaciones a la carrocería, que pueden llegar a costar más que el mismo automóvil.

Pese a la adversidad climática que imperó durante el evento, alrededor de 50 clubes y conductores independientes provenientes de diferentes estados de la República y hasta de Estados Unidos, condujeron al Ajusco para ser parte de la celebración y exhibir sus vehículos.

Bureau reconoció que para realizar un viaje de estas características se requiere de una fuerte cantidad de dinero, pues no sólo se trata de cargar gasolina y manejar, sino de preparar el auto de manera previa para evitar riesgos durante el camino.

Comentó que restaurar un vocho le costó alrededor de 80 mil pesos, donde invirtió cerca de 20 por ciento del presupuesto en cuestiones mecánicas, y el resto en aspectos físicos del auto como la hojalatería, pintura, asientos y demás detalles interiores.

“Durante la reunión tuvimos una unidad y una hermandad por parte de todos los vocheros, quienes se juntaron a platicar, convivir y disfrutar un evento con estas características”, concluyó.