La Comisión Europea (CE) expresó hoy su “conmoción” con la revelación de que el fabricante de automóviles alemán Volkswagen utilizó monos y humanos en pruebas para medir el impacto de emisiones de gases contaminantes efectuadas en Estados Unidos en 2014.

La revelación costó ya el cargo al apoderado general de la automotriz, Thomas Steg, quien fue separado de sus funciones hasta que se aclare la situación, dijo la firma.

“Estamos conmocionados por las noticias, como todos los demás”, señaló el portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas, quien recordó que el control de emisiones y la política medio ambiental es competencia de las autoridades nacionales y Bruselas espera que Berlín cumpla con la promesa que hizo de investigar el caso.

Las pruebas fueron realizadas por la Asociación Europea de Estudios sobre la Salud y el Medio Ambiente en el Transporte (EUGT), ya desaparecida, y que era financiada además de Volkswagen por BMW y Daimler.

Steg aceptó toda la responsabilidad del caso, dijo el presidente de Volkswagen, Matthias Müller en un comunicado.

El suspendido apoderado general dijo a la prensa alemana que fue consultado por la EUGT de su intención de realizar los ensayos, y respondió en el rubro que incluía a los humanos que "eso no se podía admitir".

Los ensayos buscaban demostrar que las emisiones de diesel no eran tan nocivas para los seres humanos, y se efectuaron solo con monos.

Müller por su parte estuvo anoche en Bruselas y se disculpó al presentarse en una recepción con empresarios, donde reconoció que se trató de pruebas "repugnantes y antiéticas".

El Hospital Universitario de Aachen, donde se efectuaron los ensayos explicó que los médicos estudiaron los efectos sobre la salud de la "inhalación de dióxido de nitrógeno a corto plazo por personas sanas".

Precisó que el experimento era "extremadamente sensible" y se llevó a cabo para optimizar la seguridad de los conductores de camiones, mecánicos y soldadores, señaló un reporte de la Deutsche Welle.

A su vez la comisaria europea de Industria, Elzbieta Bienkowska, calificó el método empleado por Volkswagen en las pruebas de “poco ético e inaceptable” para “cualquier compañía europea en el siglo 21“.

“¿Sólo la culpa de algunas personas o más bien un problema sistémico de la cultura empresarial?”, cuestionó en su cuenta de la red social Twitter.

El caso, develado por los diarios alemanes Süddeutsche Zeitung y Sttutgarter Zeitung, añade un nuevo escándalo al histórico de Volkswagen, que en 2015 admitió haber manipulado sus motores diésel a fin de que indicaran niveles de emisión inferiores a los reales.