El primer satélite astronómico de rayos X de China entró en servicio tras siete meses de haber sido puesto en órbita para realizar investigaciones científicas.

El Telescopio de Modulación de Rayos X Duros (HXMT), de 2.5 toneladas y bautizado como Insight, llevó a cabo varias pruebas en órbita, como la observación de escaneo y apuntamiento y experimentos de explosiones de rayos gamma, con lo que se ha comprobado el funcionamiento cualificado y la capacidad del equipo, destacó la agencia Xinhua.

Esto supone la entrada en una nueva fase en la investigación sobre la astronomía de alta energía, según la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional y la Administración Espacial Nacional de China.

Durante el periodo de prueba el telescopio contribuyó a la detección de ondas gravitacionales generadas por la fusión de dos estrellas binarias de neutrones en octubre de 2017.

Se tiene previsto también que los científicos chinos usen el telescopio a fin de investigar cómo las naves espaciales se orientarán a través de los pulsares, las estrellas de neutrones, y observar las reacciones de los rayos gamma a las ondas gravitacionales.

El aparato fue puesto en órbita a 550 kilómetros de la Tierra para entender mejor la evolución de los agujeros negros, los campos magnéticos fuertes y el interior de los pulsares.

El Insight es el resultado de los esfuerzos de los científicos chinos de varias generaciones e impulsará el desarrollo de la astronomía espacial y la mejora de la tecnología de detección de rayos X en el espacio de China.

El telescopio puede considerarse un pequeño observatorio en el espacio, ya que lleva un trío de detectores (tres telescopios de rayos X de alta, media y baja energía, respectivamente) que cubren una amplia banda de energía que va de uno a 250 kiloelectronvoltios (keV).

Los expertos que han contribuido al proyecto del HXMT tanto en China como en el extranjero, y aquellos cuyas propuestas hayan sido incorporadas, pueden usar los datos de observación con carácter exclusivo durante un año, en consonancia con la práctica internacional.

Pasado un año, los datos se abrirán al público para que puedan descargar los datos que les interesen.