El aplazamiento de la sesión de investidura del Parlamento a favor de Carles Puigdemont, que se llevaría a cabo hoy, generó notorias divisiones entre las fuerzas independentistas, mientras que el expresidente les pidió unidad democrática.

La cámara, con sede en Barcelona, tenía previsto realizar este martes un pleno para votar la candidatura de Puigdemont, pero el Tribunal Constitucional a petición del gobierno español dispuso medidas para bloquear al líder independentista, buscado por la justicia.

La resolución prohíbe que se vote a Puigdemont si éste no acude personalmente al Parlamento, y pide no dar por válida su participación ni por videoconferencia o en voz de otro diputado, por lo que el presidente de la cámara, Roger Torrent, aplazó la sesión.

En un mensaje a la prensa, Torrent aseguró que se pedía al alto tribunal modificar su resolución, ya que Puigdemont requiere de garantías para poder someterse al debate de investidura, pero el organismo constitucional respondió en cuestión de horas que deniega su petición.

El presidente del gobierno español Mariano Rajoy afirmó que Puigdemont “un prófugo de la justicia no puede ser elegido presidente de una institución democrática”, por lo que sugirió que Torrent proponga a otro candidato.

Sin embargo, el presidente del Parlamento catalán (miembro de Esquerra Republicana de Cataluña) no volvió a aparecer y las muestras de división entre fuerzas independentistas empezaron a aflorar.

Ante la evidente división mostrada, Puigdemont expuso que si bien la decisión de Torrent la respeta, es necesaria la unidad independentista ya que “no hay otro candidato posible, ni otra combinación aritmética (suma de votos en la cámara) posible”.

En un video grabado desde Bruselas (donde se encuentra desde noviembre pasado para evitar su detención por delitos relacionados con el proceso independentista de octubre pasado) acusó al Estado español de querer imponer un presidente que le convenga.

“Lo que nos ha llevado hasta aquí es la unidad, no la perdamos, ya que solo con unidad podremos defendernos como país desde todos los ángulos”, dijo el líder independentista al asegurar que mantiene intactas sus intenciones.

No obstante, la primera diferencia entre los partidos que le apoyan la hicieron saber los republicanos en respaldo de Torrent, al asegurar que éste le llamó cinco veces por teléfono a Puigdemont antes de su anuncio y nunca le tomó la llamada.

Juntos por Cataluña emitió un posterior comunicado informando su desacuerdo con la decisión de Torrent, por considerar que no les fue consultada previamente y rompía el acuerdo de investidura de ambas formaciones, para la que tenían asegurados los 68 votos de mayoría absoluta.

A lo largo del día, los diputados de la formación que lidera Puigemont reiteraron el llamado de realizar una investidura en la que se votara al líder independentista, pero no tuvieron respuesta.

Los cuatro diputados anticapitalistas de la Candidatura de Unidad Popular (CUP) también criticaron la medida, por considerar que se pliega a los deseos del Estado español de controlar a Cataluña e impedir la investidura de Puigdemont.

Por su parte, las agrupaciones sociales que apoyan la independencia, Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural llamaron a que se respete el mandato de las urnas del 21 de diciembre próximo.

A todo ello se sumó que las diferentes manifestaciones que estaban convocadas en los alrededores del Parlamento en apoyo a Puigdemont derivaron en presión al cerco policial, que lo rompieron y más de mil personas llegaron a la puerta del recinto legislativo.

La movilización en el Parque de la Ciudadela tuvo momentos de choque entre manifestantes y policías, e incluso con algunas cargas en las que los agentes golpearon y dejaron a tres heridos leves por golpes.

La presión de la protesta hizo que diputados de varios partidos, principalmente de Ciudadanos, fueran sacados con escoltas en una operación que les permitiera salir en vehículos del complejo.