Los abogados del expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, condenado la semana pasada a 12 años y un mes de prisión por corrupción y lavado de dinero, pidieron hoy a la Justicia superior que impida su ingreso en prisión tras el fallo judicial en segunda instancia.

La defensa de Lula da Silva recurrió al Supremo Tribunal de Justicia (STJ) para pedir que, en base a la Constitución y el Código Penal brasileños, el exmandatario no sea encarcelado, pues según ellos la ley impide el ingreso en prisión hasta que la sentencia sea en firme.

Los abogados del exmandatario aducen, además, que su encarcelación podría provocar una “conmoción popular”, ya que Lula da Silva lidera las encuestas de intención de voto para los comicios de octubre con cerca del 36 por ciento del apoyo.

“La eventual restricción de la libertad tendrá desdoblamientos extraprocesuales, provocando intensa conmoción popular –contraria y favorable- e influenciando el proceso democrático, ante su anunciada precandidatura a la presidencia de la República”, señalaron en el texto los juristas.

La Justicia superior brasileña se encuentra actualmente en período vacacional, por lo que será el vicepresidente del STJ, el juez Humberto Martins, el que decida sobre este pedido por parte de la defensa de Lula da Silva.

El expresidente fue condenado la semana pasada por la segunda instancia, que no solo mantuvo sino aumentó la pena de cárcel contra Lula da Silva.

Los tres magistrados de la Justicia federal señalaron entonces que el ingreso en prisión del exsindicalista debería producirse una vez agotados todos los recursos en segunda instancia, lo que podría producirse en las próximas cuatro o cinco semanas.

La condena de Lula da Silva, que podría dejarle fuera de la contienda electoral por inhabilitación, abrió un debate en Brasil acerca de si los condenados en segunda instancia deben ingresar en prisión o el encarcelamiento sólo es posible tras agotar todos los recursos.

El Partido de los Trabajadores (PT) lanzó la semana pasada la candidatura del exmandatario a las elecciones presidenciales de octubre y desafió a la Corte brasileña que le condenó, al asegurar que Lula da Silva sería candidato.