Pese a las crecientes críticas de algunos sectores de la Iglesia, incluido un cardenal, el Papa Francisco insiste en acercar posiciones con China con el objetivo de lograr un acuerdo que permita poner fin a décadas de distanciamiento y desconfianza mutuas.

Este martes, el Vaticano manifestó “sorpresa” y “deploró” las declaraciones públicas de los últimos días que pretenden mostrar al Papa como alguien desinformado sobre la realidad china, “alimentando así confusiones y polémicas”.

“El Papa está en constante contacto con sus colaboradores, en particular de la Secretaría de Estado, sobre las cuestiones chinas y es informado en materia fiel y particularizada sobre la situación de la Iglesia católica en China”, precisó, en una breve nota, el portavoz papal Greg Burke.

Agregó que el pontífice conoce bien los pasos que se están dando en el diálogo entre la Santa Sede y la República Popular China, los cuales –insistió- “él acompaña con especial atención”.

La declaración resultó ser la respuesta a una larga carta publicada la víspera por el cardenal emérito de Hong Kong, Joseph Zen Ze-kiun, uno de los más inflexibles críticos contra el acercamiento concreto entre el Vaticano y Beijing.

Entre otras cosas, el purpurado aseguró que sus cartas no le llegaban al líder católico y que algunas semanas atrás debió viajar de incógnito a Roma para prácticamente “colarse” en la audiencia pública papal para entregarle dos cartas confidenciales.

En las misivas, Zen denunciaba que los obispos de Shantau y Mindong, pertenecientes a la llamada Iglesia subterránea, habían sido invitados a dejar sus respectivos puestos para hacer espacio a otros obispos, pertenecientes a la Iglesia “patriótica”.

Esta sería una de las condiciones exigidas por el gobierno de Beijing para dar paso a un acuerdo bilateral. Finalmente, el cardenal logró ser recibido en audiencia privada por el pontífive en su residencia vaticana, la Casa Santa Marta.

“¿Pienso que, quizás, el Vaticano está malbaratando a la Iglesia católica en China? Sí, decididamente, si se sigue en la dirección que es obvia según lo hecho en estos meses y años”, indicó Zen en su misiva, difundida por el sitio web AsiaNews.

“¿Soy yo, quizás, el mayor obstáculo al proceso de acuerdo entre el Vaticano y China? Si este acuerdo es malo, estoy más que feliz de ser un obstáculo”, añadió.

Desde el inicio de su pontificado, Francisco manifestó su voluntad de mejorar relaciones con China e incluso buscó, por diversos canales, establecer una comunicación directa con el presidente Xi Jinping.

Las relaciones bilaterales se mantienen rotas desde tiempos de la revolución cultural de Mao Tse Tung, más de 70 años atrás. Uno de los puntos de divergencia con la Santa Sede es el proceso de nombramiento de obispos, que Beijing se resiste dejar en manos de un “agente externo” como el Papa.

En este contexto, delegaciones de ambas partes han mantenido contactos reservados en los últimos años. Un aspecto delicado de un eventual acuerdo corresponde, también, a la existencia de una Iglesia fiel a Roma, conocida como “subterránea”, y otra que responde al régimen, llamada “Asociación patriótica”.

En el Vaticano, también existe entusiasmo por la “evolución” de China. Así lo atestiguó, en entrevista con Notimex, el canciller de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales y arzobispo, Marcelo Sánchez Sorondo, quien visitó el país asiático hace algunos meses.

“Encontré una China extraordinaria; lo que la gente no sabe es que el principio central chino es trabajo, trabajo, trabajo. No hay de otra, en el fondo es como decía San Pablo: el que no trabaje, que no coma”, indicó.

Destacó numerosos puntos de coincidencia entre la Santa Sede y Beijing, que “está defendido la dignidad de la persona” y sigue más que otros países la encíclica de Francisco “Laudato Si” sobre el cuidado de la casa común, colocándose entre los defensores más activos del acuerdo COP21 (para limitar la emisión de gases que provocan el calentamiento global).

Sostuvo que allí no existen barrios pobres, los jóvenes no tienen droga y la conciencia nacional es positiva; además “aceptan la propiedad privada” y “ahora tienen más de un hijo”.

“La economía no domina a la política, como ocurre en Estados Unidos, dicho por los mismos estadunidenses. ¿Cómo es posible que las multinacionales del petróleo manejen a (Donald) Trump? Cuando, sabemos, que eso está haciendo mal a la tierra. Según lo que dicen los científicos”, cuestionó.

“En este momento los que mejor realizan la doctrina social de la Iglesia son los chinos, porque buscan el bien común, subordinan las cosas al bien general. Incluso si un rico no hace donaciones, le sacan todo. Me lo aseguró Stefano Zamagni, un economista muy reconocido y apreciado por todos los Papas”, siguió.

Sánchez Sorondo reveló que el mensaje de su visita fue que “el Papa ama al pueblo chino” y “ama su historia”. Además, destacó que los habitantes de ese país, en este momento, “tienen una calidad moral que no se encuentra en muchos lados”.

“La impresión es que China está evolucionando muy bien. Me preguntaron cómo eran las relaciones entre China y el Vaticano, respondí que en este momento no existe ninguna formalmente porque no tenemos embajadores, pero en este momento existen muchos puntos de encuentro”, dijo.

“El mundo es dinámico y evoluciona. No se puede pensar que la China de hoy es la China que tenía Juan Pablo II o la Rusia de la guerra fría”, apuntó.