Un juez federal estadunidense bloqueó hoy de manera temporal una ley de Texas, que obliga a los hospitales y centros de salud, incluidas las clínicas de aborto, enterrar o incinerar restos fetales, independientemente de los deseos o creencias personales de la mujer.

La ley, que estaba programada a entrar en vigor el próximo 1 de febrero, fue aprobada por la legislatura estatal para reemplazar una norma del Departamento de Salud de Texas, que también fue bloqueada por un juez federal el año pasado.

El juez Alan Ezra, de la Corte Federal para el Oeste de Texas, dijo que los proveedores de servicios de aborto demostraron que la ley probablemente impondría "cargas significativas en el acceso al aborto".

Ezra dio a las autoridades estatales y a los opositores a la ley un plazo de 10 días para presentar propuestas de fechas para un juicio, en el que deberá decidirse si la ley debería ser descartada de manera definitiva.

El procurador general de Texas, Ken Paxton, respondió en un comunicado a la decisión del juez federal, señalando que su oficina defenderá vigorosamente la ley y “continuará luchando para honrar la dignidad de los no nacidos”.

"Texas valora la dignidad de los restos del feto y cree que el tejido fetal debe desecharse de forma adecuada y humana", dijo Paxton en el comunicado.

"Mi oficina continuará luchando para mantener la constitucionalidad de la nueva ley, que simplemente evita que los restos fetales sean tratados como desechos médicos", señaló.

El Centro de Derechos Reproductivos, una organización que provee servicios de salud, y que se opone a la aplicación de la nueva ley ha señalado que el estatuto constituye un nuevo intento de Texas de limitar la práctica del aborto.