La película mexicana "El remolino", dirigida por la española Laura Herrero Garvín, compite junto con otros 16 filmes en Miradas.Doc, el Festival Internacional de Cine Documental de Guía de Izora, Tenerife, en la Sección Oficial por el Premio al Mejor Documental Internacional.

La undécima edición de este certamen cinematográfico inició el día 27 pasado y concluirá el próximo 4 de febrero.

En "El remolino", Pedro es un campesino que defiende su identidad y sus sueños; su hermana Esther lucha por una mejor vida para su hija mientras nos comparte su mundo a través de una pequeña cámara.

Ambos viven en El Remolino, una diminuta comunidad de Chiapas que se ve afectada cada año por fuertes inundaciones ocasionadas por el río Usumacinta. Para ellos, la vida es como un remolino que da vueltas en el viaje de sus ciclos internos y del gran ciclo de la naturaleza.

El filme mexicano compite con "Bezness as Usual" de
Alex Pitstra (Países Bajos); "Brothers" de Wojciech Staron (Polonia); "Crimen de Las Salinas" de Lucas Distéfano (Argentina); "End of the World" de Monika Pawluczuk (Polonia) e "In exile" de Tin Win Naing (Myanmar).

Asimismo con "L’Eau sacrée" de Olivier Jourdain (Bélgica); "La perla, a propósito del campo", de Pablo Baur (Argentina); "Madame Saïdi" de Paul Costes (Francia); "Mr. Gaga" de Tomer Heymann (Israel); "Paradise on Earth" de Cecylia Malik (Polonia) y "Piano de Vita", de Maria Drygas (Polonia).

También con "Remote Control", obra anónima (Francia); "Sea tomorrow", de Katerina Suvorova (Kazajstán/Alemania); "Show all this to the world", de Andrea Deaglio (Italia/Francia); "The Weather Forecast", de Ivan Tverdovsky (Rusia) y "Un paese di Calabria", de Shu Aiello y Catherine Catella (Francia).

En la jornada inaugural el sábado pasado, la cineasta Isabel Coixet, recibió el premio Mirada Personal por “el regalo impagable de situarnos en todo lo contrario del olvido”, en palabras del director del Festival, Alejandro Krawietz.

El galardón es un reconocimiento a su faceta –menos conocida– como directora de películas documentales, una tarea para la que, afirma la realizadora, “uno no se pone gafas distintas, ya que la mirada siempre es la misma”.