Como parte del plan de trabajo del rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), Francisco Javier Avelar González, para consolidar una cultura de paz y no violencia, se ofreció la conferencia “Género y salud mental. Construcción de las subjetividades masculinas y femeninas”.

Esta ponencia estuvo a cargo de la investigadora argentina Susana Mabel Maldavsky Burin, durante la cual destacó los roles que desempeñan hombres y mujeres en las sociedades tradicionalistas y sus repercusiones emocionales.

Al respecto, explicó que desde la infancia la cultura establece diferencias entre hombres y mujeres, en donde se concibe al varón como un ser con mayor fuerza física y emocional, al cual no se le permiten demostraciones de afecto que le hagan parecer débil.

Por otro lado, a las mujeres se les cataloga en sociedades tradicionalistas como una figura indefensa, que necesita ser protegida constantemente por sus progenitores e incapaz de lograr metas por mérito propio, sistema al cual se le conoce como binarismo de género y que aún en la actualidad se puede encontrar arraigado en muchas sociedades.

La investigadora resaltó que según diferentes estudios se evidencia que las diferencias de poder entre hombres y mujeres han originado problemas de salud mental, donde la depresión es un ejemplo frecuente que se presenta en mayor grado entre las mujeres.

Por sus circunstancias, están más dispuestas a manifestarlo, aunque aclaró que esto no descarta que los hombres también lo experimenten, sino que socialmente se les exige ser más reservados sobre su estado anímico.

Por otra parte, la investigadora expuso que los roles de madre, esposa y ama de casa son detonantes de estados depresivos, puesto que la persona se siente sin valor ante la colectividad al percibir que su actividad no genera riqueza económica.

La mujer está sujeta a postergar su satisfacción personal ante el ámbito familiar, dejando de lado en ocasiones su formación académica y superación profesional, lo cual es una violencia invisible, dijo la ponente.

También hay violencia médica, aclaró Maldavsky Burin, ya que se percibe a las mujeres como las principales clientas para el consumo de antidepresivos, sedantes, ansiolíticos y calmantes, sin promover el análisis profundo sobre lo que ocasiona estas afectaciones a la salud mental en este sector de la población.

En lo que respecta al ámbito laboral, los hombres aún siguen ocupando los puestos de mayor jerarquía en las empresas y organizaciones, fenómeno que se define como techo de cristal, el cual es un freno que no se reconoce a simple vista, pero impide el crecimiento profesional de las mujeres.

La especialista en estudios de género también hizo hincapié en que el sistema médico convencional no es amigable con los hombres, a quienes se les visualiza como los más aptos, inteligentes y fuertes para soportar las presiones, lo cual ha orillado a que en la actualidad se registren más muertes en varones jóvenes, en particular por infartos fulminantes.

Esta situación se debe a que se someten a las altas exigencias de las culturas organizacionales, que están basadas en modelos masculinos, con menor flexibilidad para exponer sus necesidades psicológicas y emocionales.

Mabel Burin llamó a entender que las relaciones entre los miembros de la sociedad son cada vez más tensas y están en constante conflicto, ante lo cual no es posible sostener los discursos clásicos o tradicionalistas sobre el papel de las personas.

La especialista consideró necesario entender y aprender a convivir con los distintas identidades, géneros y modelos de familia en busca de una cultura de paz y no violencia.