El primer ministro yemenita, Ahmed bin Dagher, acusó hoy a las fuerzas separatistas del sur del país de organizar un "golpe de Estado” contra el presidente legítimo de Yemen, Abd-Rabbuh Mansour Hadi, tras tomar varias oficinas del gobierno en la portuaria ciudad de Aden.

En medio de fuertes enfrentamientos entre unidades militares leales al gobierno de Hadi y las fuerzas de seguridad separatistas del llamado Consejo de Transición del Sur (STC), Dagher aseguró en un comunicado que la legitimidad del gobierno de Yemen está siendo anulada.

"Un golpe de Estado está en curso aquí en Aden contra la legitimidad y la unidad del país", destacó el jefe de gobierno, quien es reconocido por la comunidad internacional como legítimo en Yemen ante la milicia rebelde Houthi, que controla amplias zonas del país, incluida Saná.

La República de Yemen ha permanecido sumida en el caos desde septiembre de 2014, cuando las tropas rebeldes Houthi tomaron el control de la sede del gobierno, el aeropuerto, escuelas y varios edificios públicos de Saná, obligando al presidente Hadi a huir a Aden, escenario de nuevos enfrentamientos.

Dagher acusó a las fuerzas separatistas del STC de intentar un golpe de Estado en la capital interina de Yemen, después de que este domingo tomaron el control de la sede del gobierno en Aden, según reportes de la televisión Al Yazira y la cadena Al Arabiya.

El primer ministro pidió a la coalición encabezada por Arabia Saudita, que combate a los rebeldes Houthi, salvar a Aden e impedir que las tropas separatistas logren su intentona golpista contra el presidente Hadi.

Desde marzo de 2015, Arabia Saudita y otros países árabes llevan a cabo ataques aéreos contra objetivos de la milicia rebelde Houthi, que controla amplias zonas de Yemen, en un intento de devolver el poder al presidente Abd-Rabbuh Mansour Hadi y regresar la calma al país.

"Lo que está sucediendo en Aden es muy peligroso y afecta la seguridad, la estabilidad y la unidad de Yemen ... Esta fechoría no es diferente de los crímenes cometidos por los Houthis en Saná", subrayó el primer ministro.

Los enfrentamientos de ese domingo en Aden iniciaron esta mañana, luego de las fuerzas leales a Hadi impidieron a separatistas entrar a Aden, donde los partidarios de los secesionistas llevarían a cabo una manifestación contra Dagher.

El Consejo de Transición del Sur (STC), un organismo autónomo destinado a supervisar el autogobierno en las provincias del sur, dio al presidente Hadi un ultimátum de siete días la semana pasada para destituir a su primer ministro o gabinete o enfrentar un derrocamiento.

El Consejo está integrado por 26 miembros, incluidos gobernadores de cinco provincias del sur de Yemen, dos ministros del gabinete y el exgobernador de Aden, Aidarous al-Zoubeidi, quien fue recientemente despedido por Hadi.

Fuentes médicas informaron que al menos 15 personas murieron y decenas fueron heridas en los enfrentamientos de este domingo que se extendieron a la mayor parte de Aden, principalmente en los distritos de Khormaksar, Al-Mansoura y Dar Sad.

En un mensaje, a través de su cuenta en Twitter, Hani bin Braik, vicepresidente del STC, culpó al gobierno de Hadi de los combates de este domingo en la capital interina, que obligaron a las escuelas, oficinas gubernamentales y comercios a suspender sus actividades.

"Nos obligaron a vestir nuestros uniformes militares, aunque les dijimos que no éramos violentos. Pero estábamos listos", dijo Braik en respuesta al anuncio que hizo la víspera Zaid al-Jamal, secretario del líder de STC, Aidarous  al-Zubaidi, quien prometió que el "levantamiento" continuaría hasta que el gobierno de Hadi fuera "derrocado".

"Hemos anunciado un nuevo programa de levantamiento popular que comenzará mañana. La gente ya ha comenzado a inundar la plaza de al-Orouth y no se irá hasta que el gobierno sea derrocado", apunto el vicepresidente del STC.

El canal de televisión saudita Al-Hadath informó esta noche (tiempo local) que el presidente Hadi pidió un alto el fuego inmediato en Aden e instó los secesionistas al diálogo, aunque los disparos de armas de fuego todavía resonaban en toda la ciudad.