El titular de la Fiscalía General de Colombia, Néstor Humberto Martínez, afirmó que la guerra surgida entre los cabecillas del clan del Golfo tras la desmovilización de las guerrilleras FARC ocasionó la llegada de cárteles de la droga mexicanos.

“Ya no están enviando solamente emisarios a negociar los cargamentos, como lo han hecho desde los 90. Ahora intentan tomar el control del negocio por los incumplimientos de las cuotas de coca colombiana, debido a la desmovilización de las FARC y la guerra entre cabecillas del clan del Golfo que ha desencadenado”, dijo el discal Martínez entrevistado por el diario local El Tiempo.

Además, para “aprovechar la nueva bonanza cocalera en Colombia –con más de 150 mil hectáreas sembradas–, los carteles de ‘los Zeta’, Sinaloa y Jalisco-Nueva Generación mandaron gente a las zonas de mayor concentración de narcocultivos: Tumaco, el nudo de Paramillo, el Catatumbo, el bajo Cauca antioqueño y a la Orinoquia”, agregó.

Grupos de hasta 10 ciudadanos de ese país están enquistados en Antioquia, especialmente en Urabá, coordinando los envíos de droga. Ahora, son ellos los que se disputan el negocio con las bandas criminales, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y la disidencia de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)”, remarcó.

“Los carteles mexicanos -dijo- ya empezaron a adquirir plantaciones de coca en Colombia. Hemos capturado a agrónomos e ingenieros de ese país que están mejorando en laboratorios la productividad de la planta y cada vez es mayor el número de ciudadanos de esa nacionalidad que participan en actos delictivos: van más de un centenar”, sostuvo el funcionario.

Martínez dijo que es tal la gravedad que el tema fue central en la reunión del 7 de diciembre pasado que sostuvo en Cartagena con sus homólogos de Estados Unidos, Jeff Sessions, y de México, Alberto Elías Beltrán.

Sostuvo que ese día se analizó un informe de inteligencia de la Policía Antinarcóticos, según el cual miembros de los cárteles mexicanos ya tienen presencia en al menos nueve departamentos: Antioquia, Cundinamarca, Norte de Santander, Valle del Cauca, Nariño, Cauca, Meta, Guaviare y Vichada. Y la semana pasada, el defensor del Pueblo, Carlos Negret, le sumó Córdoba al listado.

“Hay 102 investigaciones que vinculan a 103 ciudadanos mexicanos (...) Uno de los casos, que evidencia la magnitud de la problemática, tuvo lugar el 2 de diciembre de 2016 en Sibaté (Cundinamarca), donde se efectuó la captura de cinco mexicanos y la incautación de dos toneladas de coca camuflada en boyas de atraque para buques cargueros”, le escribió el fiscal Martínez al gobierno a principios de 2017.

En Medellín fueron “capturados, en 2017, Horacio Zúñiga e Irineo Sánchez, ambos con circular roja de la Interpol. En Bogotá cayó Marcela Flórez, ficha del cartel de Sinaloa, procesada en Estados Unidos; y en Nariño fue capturado Luis Andrés Jilón, enlace con el capo Ismael ‘el Mayo’ Zambada”, precisó el reporte.

Otro gran asentamiento “está en la franja del Pacífico, por donde sale el 60 por ciento de la coca nacional. Según la Policía Antinarcóticos, en Nariño están patrocinando el cultivo. Además, instalan la infraestructura para procesar la hoja de coca. Allí es donde tienen las plantaciones propias de las que habla el fiscal Martínez”, mencionó el diario El Tiempo.

La Fiscalía y la Policía Antinarcóticos tienen información que indica que “los mexicanos enviaron a varios municipios del Cauca a expertos químicos para verificar la calidad de las panelas (bloques de coca). Según se sabe, hay varios reclamos a sus socios del clan del Golfo, la banda criminal de ‘la Constru’ y a la disidencia de las FARC, porque les estaban llegando con un nivel de pureza inferior, debido a la seguidilla de incautaciones que ha golpeado los ‘stocks’ de la mafia colombiana”.