El enviado especial de China para Corea del Norte señaló este viernes que había razones "complejas" por las cuales no era posible visitar ese país, pero que los esfuerzos de Beijing para ayudar a lograr la desnuclearización de la península de Corea continuarán.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Kong Xuanyou, no ofreció detalles sobre la falta de contactos entre Beijing y Pyongyang, cuyas relaciones se han deteriorado.

"Soy el representante especial del gobierno chino en asuntos de la península coreana, pero aún no he visitado Corea del Norte. La razón es bastante complicada", sostuvo Kong a los periodistas.

"Pero mientras voy a Corea del Norte, el compromiso de China con la paz y la estabilidad y la realización de la desnuclearización en la península nunca cambiará", agregó.

El vicecanciller Kong Xuanyou, que es de etnia coreana, se convirtió en enviado especial de Beijing a Corea del Norte en agosto pasado.

Su predecesor, Wu Dawei, hizo su última visita a Corea del Norte a principios de 2016, instando a la moderación después de que Corea del Norte anunció un plan para poner un satélite con un cohete de largo alcance.

"Nuestro trabajo de mediación diplomática proactiva también se ha detenido por un momento", detalló Kong.

Song Tao, quien encabeza el departamento internacional del partido comunista chino en el poder, fue el último funcionario de China en ir a Pyongyang, en noviembre.

El resultado de una reunión en China y las declaraciones de ambos países no mencionaron la crisis nuclear.

China es el aliado más cercano de Corea del Norte, pero se ha molestado por los repetidos ensayos nucleares y de misiles, por lo cual ha apoyado las duras sanciones propuesta por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Las declaraciones del funcionario se produce cuando China ha reforzado las medidas de seguridad en su larga frontera común con Corea del Norte, donde ha desplegado cámaras de vigilancia, puestos de control, detectores de radiaciones y soldados para protegerse de una posible crisis humanitaria o nuclear.

Con estas medidas preventivas, China intenta prepararse para dos escenarios: primero, una eventual caída del gobierno norcoreano, que podría provocar un flujo de millones de refugiados a lo largo de los mil 420 kilómetros de frontera común; segundo, las consecuencias de un ensayo nuclear norcoreano.