El Senado de la República alista un paquete de reformas que busca regular y acotar el trabajo de los médicos en el país, quienes tienen jornadas de hasta 24 horas de trabajo, lo cual representa un grave riesgo para la salud de este sector de profesionales.

Los senadores Cristina Díaz Salazar, Salvador López Brito y María Elena Barrera, entre otros, impulsan las modificaciones bajo el argumento de que en México, los médicos especialistas tienen una prevalencia de 51.3 por ciento del Síndrome Burnout, relacionado con el desgaste emocional.

La reforma que se analiza en comisiones busca modificar el Artículo 353-E de la Ley Federal del Trabajo, para que se establezca que el médico residente deberá contar con una jornada laboral sin exceder los máximos legales.

Se exceptuarían las jornadas en que el médico residente deba permanecer en la Unidad Médica Receptora de Residentes durante 24 horas, y podrían ocurrir hasta tres veces por semana, con intervalos de por lo menos dos días entre cada una de ellas; también se propone que en ningún caso, el médico residente podrá laborar más de 80 horas por semana.

Asimismo, se adicionan los artículos 95 Bis y 95 Ter a la Ley General de Salud, para que los estudiantes del internado de pregrado cuenten con una jornada laboral adecuada, sin exceder de ocho horas en el turno diurno y siete en la jornada nocturna.

Entre los argumentos se indica que la mayoría de los médicos en formación tienen una pérdida de energía progresiva hasta llegar al agotamiento, así como síntomas de ansiedad y depresión, que deriva en deterioro en la calidad de servicio y aumento de los accidentes laborales, derivado de que llegan a tener hasta 96 horas de servicio semanal; además de la labor continua, conocida como guardia, que tiene una duración mayor de 24 horas.

Se añade que es importante reformar el marco jurídico que regula el horario destinado a las residencias médicas y el internado de pregrado, así como la duración máxima de las jornadas, ya que estos lineamientos son trascendentales para la dignificación y protección de los médicos en formación.