La inversión extranjera se ha convertido en un punto clave para el desarrollo del país, de forma que las empresas dedicadas a importar y exportar deben adaptarse a las exigencias del comercio para responder a las nuevas tendencias del mercado mundial.

De acuerdo con el Instituto de Estudios Superiores en Comercio Internacional y Metrología (IESCIM), la inserción de las industrias al contexto internacional no sólo las fortalece, sino que también permite elevar su nivel de competitividad.

En un comunicado señaló que las ventajas de atraer inversión extranjera son múltiples, como el impulso al crecimiento económico, diversificar los ingresos del país, acceso a la innovación y favorece la creación de redes globales para llegar a otras regiones.

Datos de la Secretaría de Economía indican que durante el tercer trimestre de 2017, México alcanzó una Inversión Extranjera Directa de cinco mil 716.9 millones de dólares.

Entre las ventajas para invertir en México, refiere el IESCIM, se encuentran la estabilidad macroeconómica, los costos laborales bajos con buena calidad de trabajo, políticas públicas a favor del comercio con otros países, así como una ubicación geográfica privilegiada.

Por lo que acrecentar el atractivo del país y retener la inversión en territorio mexicano, son los principales desafíos en la materia, y para lograrlo se requiere una visión estratégica que permita identificar los sectores de mayor interés y diseñar propuestas de valor dirigidas a los inversionistas.

Por esta razón, resulta fundamental contar con profesionales que posean el material, información y asesoría adecuada, para generar contactos exitosos con inversionistas.