Luego de su respectiva catalogación, la Colección de música virreinal Sánchez Garza, proveniente del Convento de las Concepcionistas de la Santísima Trinidad de Puebla, tiene el reto de transcribir su música, publicarla y grabarla, aseguró el musicólogo Aurelio Tello.

En entrevista previa a la charla que ofreció en el Museo Nacional de Arte como parte del ciclo de actividades dedicadas a esa colección, el investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (CENIDIM) dijo que ello dependerá de dos factores: trazar varias líneas de investigación y los recursos de la institución y/o externos para llevarlo a cabo.

La colección llegó a manos del coleccionista Jesús Sánchez Garza en la primera mitad del siglo XX; en 1967, doña Adelaida Frank viuda de Sánchez vendió la colección a la Secretaría de Educación Pública, y por intervención de Carmen Sordo Sodi la entregó al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

El acervo está conformado por obras de compositores como Juan de Baeza Saavedra, Juan García de Céspedes, Antonio Salazar, Miguel Thadeo de Ochoa, Nicolás Ximénez de Cisneros, José Lazo Valero, entre otros.

En 2003, inició el proyecto de catalogación definitiva de esta colección realizada por los investigadores Aurelio Tello, Nelson Hurtado, Omar Morales y Bárbara Pérez; después de su catalogación, la colección quedó integrada por 398 obras de 65 compositores novohispanos y europeos, 394 de las cuales tienen música y cuatro son textos que no pueden integrarse en el resto de las partituras.

“Esta es la única colección que procede de un convento de monjas y se ha conservado entre los fondos históricos dentro del Instituto Nacional de Bellas Artes desde 1967 en que fue adquirida y han pasado más de 50 años.

“Y a lo largo de ese tiempo faltaban muchas tareas, la primera de ellas, poner en valor la colección al estudiarla, descubrir los tesoros que encierra y poder hacer las tareas que son inherentes a esa preservación”, dijo Tello.

Explicó que dentro de la catalogación, a la cual se sumó, el material "se sometió a un proceso riguroso de ordenamiento e inventario para poder determinar su contenido, también se hicieron estudios sobre la capilla musical de monjas, del Convento de la Santísima Trinidad de Puebla que es donde procede este acervo, así como un estudio en historiografía de dicho acervo.

También, detalló, se hizo un diccionario de compositores novohispanos, de las cuales se publicará una biografía, porque contiene información que nunca antes se había dado a conocer o publicado.

Durante la charla a la que se sumaron Bárbara Pérez, otra de las catalogadoras, así como Omar Morales, Rosalva Loreto y Anastasia Krutitskaya, se abordó la riqueza musical de la colección, de los repertorios que encierra, de su valor patrimonial, de su presencia en el marco general de su música en México, incluso como esta colección da testimonio, de alguna manera, de la inserción en México en el marco general de la cultura Occidental.

La Colección Sánchez Garza se integra por Partituras de música religiosa, Partituras de música profana, Cuaderno de música para órgano, Obras sobre textos en castellano: 162 obras con textos litúrgicos en latín, 112 obras polifónicas y 50 obras en canto llano.

Aurelio Tello destacó que musicalmente esta colección representa la posibilidad de entender la inserción de América en el marco general de la música de la cultura Occidental.

“Antes de la llega de España éramos un territorio distinto y con cultura distinta y a partir del siglo XVI América pasó a formar parte del sello que llevamos de la cultura Occidental. Nuestra tradición musical se fincó en el siglo XVI como una convergencia de corrientes que incluye la música nativa, europea, africana, litúrgica, profana, secular, popular etcétera.

“Y a partir de ello, está contenido en esta colección y en la medida en que vayamos transcribiendo y recuperado este repertorio, tendremos más claros los parámetros de los cuales podemos hablar de una música que es nuestra”, concluyó.