Las autoridades de Arabia Saudita esperan que a finales de este mes de enero concluya la operación más grande llevada en el reino contra la corrupción, que incluyó a más de diez príncipes y ex primeros ministros.

Desde noviembre, algunos de los príncipes más ricos del reino, funcionarios del gabinete y hombres de negocios están detenidos en el hotel de Ritz-Carlton en Riad como parte de una amplia purga anticorrupción.

El jeque Saud al Mojeb, fiscal general de Arabia Saudita, señaló que quedan menos de 100 detenidos, luego de haber liberado a 90 acusados, incluidos cinco que están haciendo propuestas para librar el proceso judicial.

Aquellos que no lleguen a un acuerdo serán referidos a los fiscales. "La orden real fue clara. Aquellos que expresen remordimiento y se acuerden resolver sus casos se les suspenderá cualquier proceso penal contra ellos", añadió.

El gobierno ve la operación como un éxito rotundo. Un alto funcionario cree que generará más de 100 mil millones de dólares en el marco de los acuerdos con los implicados que se realizaron para evitar la cárcel.

Ese dinero podría ser una inyección para la economía saudita, que todavía lucha por recuperarse de la caída de los precios del petróleo en 2014.

Los pagos han sido una combinación de efectivo, bienes raíces, acciones y otros activos, y es probable que sean gestionados por un comité gubernamental, según el funcionario.

Un total de 350 sospechosos han sido citados por la fiscalía, entre ellos los acusados, en el marco de los 80 días que han durado las investigaciones, que ya han sido cerradas, según ha informado el diario local 'Saudi Gazette'.

La purga, dirigida por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, el hijo de 32 años del rey Salman, comenzó sin previo aviso el 4 de noviembre, cuando las autoridades recorrieron el país deteniendo a cientos de sospechosos , incluidos algunos de los ciudadanos más destacados.

El príncipe Alwaleed bin Talal, considerado el hombre más rico de Arabia Saudita, fue detenido, al igual que el ex ministro de Finanzas Ibrahim Al-Assaf y Adel Al Fakeih, quien fue removido como ministro de Economía y Planificación en la víspera de los arrestos.

El príncipe Miteb, hijo del difunto rey Abdullah y ministro de la poderosa Guardia Nacional, fue retenido y luego liberado unas semanas más tarde después de aceptar pagar más de mil millones de dólares.

Las noticias sobre la purga resonaron en las salas de juntas, los mercados financieros y las capitales mundiales cuando banqueros, analistas y diplomáticos trataron de evaluar su impacto en la mayor economía árabe, mientras las acciones en empresas propiedad de detenidos se desplomaron.

Arabia Saudita intenta abrirse más, la investigación se llevó a cabo de una "manera bastante transparente", señaló Moritz Kraemer, director general de calificación mundial de S & P Global Ratings, en una entrevista con el canal de noticias Bloomberg Television.

La investigación "podría ser un paso en la dirección correcta, pero también podría ser un paso hacia una decisión más arbitraria", advirtió.

La campaña de detenciones arrancó horas después de que el rey Salmán decretara la creación de un comité anticorrupción encabezado por el príncipe heredero, quien es además viceprimer ministro y ministro de Defensa.

"La corrupción había alcanzado proporciones epidémicas. Fue como si la nación se despertara y se diera cuenta de que había buenas y malas noticias: la mala noticia era que tenía cáncer". La buena noticia es que es tratable, pero tenemos que someternos a cirugía, quimioterapia, radiación y amputación", señaló un funcionario.