La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) inspeccionó un domicilio particular en el que albergan un ejemplar de oso negro relacionado con un reporte de ataque a una persona, en la comunidad en el municipio de Tepehuanes, estado de Durango.

Cuando el personal de la procuraduría ambiental llegó al sitio denunciado, en la comunidad El Conejo, encontró al animal en un espacio rústico cubierto con malla metálica y en buenas condiciones de seguridad para evitar su escape.

En cuanto a su estado físico, el organismo encargado del cuidado y preservación del ambiente informó que el oso se encuentra en buenas condiciones de salud,  sin evidencia de maltrato.

Los inspectores solicitaron al propietario acreditar la legítima procedencia del anumal, y él les mostró una factura de fecha 20 de mayo de 2008, así como el oficio de aprovechamiento, de fecha 21 de enero de 2008, por lo que no procedieron al aseguramiento precautorio.

Al interrogatorio del personal gubernamental, el dueño explicó que el pasado 18 de enero el oso negro mordió a una persona, reaccionando a su instinto de animal silvestre, debido a que el agredido provocó al ejemplar cuando estaba comiendo.

Debido a que la visita no arrojó elementos para dictar medidas, como el aseguramiento precautorio, ni responsabilidad o negligencia del propietario del ejemplar, el personal de la Profepa se limitó a recomendar aumentar las medidas de seguridad, tales como señalética y la colocación de una valla.