Las fuertes patadas, a veces de más de cuatro kilogramos de fuerza, que los fetos humanos dan en el útero de su madre es un extraordinario ejercicio que les ayuda a desarrollar sus músculos y sus huesos, aseguraron científicos británicos.

Por primera vez, los investigadores del Colegio Imperial de Londres han calculado la fuerza generada por los movimientos de los fetos humanos y sus efectos sobre el esqueleto en crecimiento.

Cuando un feto patea y se retuerce, sus movimientos colocan el estrés y la tensión en su esqueleto y al parecer estas fuerzas estimulan el desarrollo saludable de los músculos y los huesos, aunque la medición directa de sus efectos ha sido difícil.

El doctor Niamh Nowlan y sus colegas del Colegio Imperial de Londres analizaron las patadas de los fetos de 20 a 35 semanas de gestación, las cuales se registraron utilizando un tipo avanzado de imágenes por resonancia magnética.

Posteriormente, los investigadores crearon en computadora modelos matemáticos de la pared uterina y las extremidades de los fetos para inferir las fuerzas musculares y los impactos esqueléticos.

El equipo investigador encontró que la fuerza y la cantidad de las patadas aumentaron entre la semana 20 y la 30 de gestación, y después disminuyeron de manera paulatina, conforme el tamaño del feto aumentó.

Probablemente esa disminución se debe a que los fetos tienen cada vez menos espacio para moverse a medida que crecen, señalaron los científicos en un artículo publicado en la revista Journal of the Royal Society Interface.

Según los investigadores, los ejercicios de patear benefician a los bebés de dos maneras: Primero, es literalmente ejercicio que ayuda a desarrollar músculos y huesos. Segundo, el esfuerzo aumenta cada vez más la fuerza de las articulaciones de mediano a largo plazo.

“Esa tensión probablemente ayude a que sus articulaciones se formen adecuadamente”, aseguraron los científicos, quienes destacaron que tener articulaciones en forma podría prevenir padecimientos como la osteoartritis en un futuro.