Luiz Inácio Lula da Silva dijo hoy que “desafía a los jueces” que lo condenaron hoy en segunda instancia y prometió ser candidato a la presidencia de la República de Brasil, no por ambiciones personales sino para “garantizar” que no hay retrasos sociales en el país.

Menos de tres horas después de concluir el juicio de apelación que aumentó su pena de nueve años y medio a 12 años y un mes por los delitos de corrupción y lavado de dinero, Lula participó en un acto en el centro de Sao Paulo ante miles de seguidores.

“Estoy desafiando a ellos. Quiero desafiar a los tres jueces que me juzgaron a presentar un único crimen que haya cometido”, aseveró el exmandatario, líder en las encuestas para los comicios presidenciales de octubre con cerca del 36 por ciento de la intención de voto.

“Ahora quiero ser candidato a la presidencia de la República, ahora quiero serlo, y ellos pueden quitarme el derecho de ser candidato, no hay problema”, dijo, en su primera reacción tras ser condenado por haber recibido un departamento de tres plantas en el litoral de Sao Paulo a cambio de favores a la empresa constructora OAS.

Lula, que llegó a vincular su trayectoria con la del líder sudafricano Nelson Mandela, prometió que va a “viajar por Brasil para discutir con el pueblo brasileño lo que tuvimos, lo que perdimos [con la caída de Dilma Rousseff] y lo que podemos volver a conseguir”.

“Es hora de continuar nuestra trayectoria para el futuro de este país. ¡Que se preparen!”, lanzó, al criticar un supuesto pacto entre el sistema judicial y parte de la prensa brasileña para “acabar con el Partido de los Trabajadores”.

“Ya no admitían más la ascensión social de las personas pobres en este país”, dijo, y repitió que “la única forma de apartarle de la lucha” es su muerte.

“Quien va al banco de los reos es Lula, pero quien ya fue condenado fue el pueblo brasileño”, insistió.

Lula apareció sonriente y vestido de negro en su tercera aparición pública en 24 horas y en la primera después de ser condenado en segunda instancia, un fallo judicial que podría llevarle a la prisión en los próximos meses y también inhabilitarle políticamente.

Arropado por el excanciller brasileño, Celso Amorim, y de varios dirigentes sindicales y del PT, Lula lanzó un desafío a la “élite brasileña”: “esperen, porque vamos a volver”.

“La Constitución ha sido rasgada”, dijo por su parte la presidenta nacional del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann. La formación de Lula da Silva anunció que registrará la candidatura del exmandatario a los comicios de octubre.

“Lucharemos en defensa de la democracia en todas las instancias, en la Justicia y principalmente en las calles”, aseveró en una nota tras la condena.

El PT, que gobernó Brasil ininterrumpidamente desde la primera victoria de Lula da Silva en 2003 hasta el impeachment de Dilma Rousseff en agosto de 2016, asegura que el expresidente es su único candidato y no tiene ‘plan B’ para los comicios de octubre.

Movimientos sociales que tradicionalmente apoyaron a Lula indicaron que habrá una movilización generalizada para defender la candidatura de Lula.

Guilherme Boulos, coordinador nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), dijo que es el momento de “dar respuesta en las calles a lo que hicieron hoy”.

“Hoy bloqueamos cuatro carreteras en Sao Paulo con neumáticos y fuego. Son las primeras”, dijo Boulos, en referencia al corte de algunos tramos de vías públicas en el estado de Sao Paulo. “¡La calle será nuestra!”, aseveró.