Imágenes en blanco y negro realizadas por el fotógrafo japonés Kozo Yano en lugares insospechados del planeta, acompañadas de textos del poeta luxemburgués André Simoncini, componen la muestra “Dios se esconde”, inaugurada hoy en la Galería de la Biblioteca Angelica de Roma.

En las fotografías expuestas se adivinan rostros tallados en la piedra sobre las que el viento ha exculpido durante milenios lineamientos casi expresionistas, explicó la curadora Stefania Severi.

Dijo que las imágenes fueron capturadas por la mirada de Kozo Yano en lugares que van desde Japón, su país natal, hasta el desierto de Arizona, la Patagonia argentina, la Bretaña francesa o el municipio chileno de Chile Chico.

“La mirada es un acto al mismo tiempo simple y muy importante porque la belleza puede estar por doquier, incluso en los más pequeños detalles o en objetos aparentemente banales”, explicó el fotógrafo en entrevista con Notimex.

Dijo que, por ejemplo, la belleza de las rocas de granito en la Bretaña francesa o en el Valle Goblin de Utah, Estados Unidos, pueden ser admiradas en su forma bizarra, como perfiles deformados o rostros humanos, pero lo que se necesita es la paciencia y la pasión para descubrirlas.

Explicó que su primera fuente de inspiración es y ha sido la naturaleza, con todo aquello que está detrás de ella.

Nacido en Japón, Yano reside desde hace más de 30 años en Francia, donde ha trabajado como fotógrafo, diseñador, director artístico y director creativo para agencias de comunicación.

De la muestra “Dios se esconde”, que estará abierta hasta el próximo 10 de febrero, forman parte 30 imágenes tomadas por el fotógrafo entre 2003 y 2013.

Las imágenes son acompañadas por poemas escritos por Simoncini, quien confirmó que inicialmente rechazó la propuesta de colaboración que le hizo Yano, pero que tras ver su obra le llegó la inspiración para componer inmediatamente los textos.

Nacido en Luxemburgo de una familia de origen italiano, Simoncini conjuga su pasión por la poesía con la actividad de galerista y editor.

La exposición inaugurada en Roma ha sido ya vista en Japón y Luxemburgo y espera ir próximamente a otras ciudades europeas.

Según la curadora, el tema que reúne la elaboración artística y poética de Yano y Simoncini tiene que ver con una actitud existencial en la que los interrogantes sobre el significado de estar en el mundo se quedan sin respuesta, pues “ninguna epifanía es concedida al hombre, obligado a medirse con la sordera de un cosmos aparentemente refractario en su álgida impenetrabilidad”.