El gobierno colombiano presentó hoy el programa “Mi Futuro es Hoy: creando entornos de paz para la niñez”, que es una estrategia para combatir el reclutamiento por parte de los diferentes grupos armados ilegales en las diferentes regiones de este país suramericano.

El programa es coordinado por la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, con el apoyo de la Alta Consejería para el Posconflicto, el Fondo Multidonante de Naciones Unidas para el Posconflicto, la Organización Internacional para las Migraciones y UNICEF.

Las organizaciones Aldeas Infantiles, Fundación Plan, Save the Children y el Círculo de Obreros de San Pedro Claver, con sede en la ciudad de Cartagena, serán las encargadas de la implementación en las regiones, junto a las gobernaciones y alcaldías.

Esta iniciativa busca favorecer la implementación del Acuerdo Final de Paz, con las FARC y tiene por objetivo desarrollar y fortalecer las capacidades de más “de 27 mil niños, niñas y adolescentes entre 12 y 18 años, sus familias, comunidades, escuelas y otras instituciones, para la construcción colectiva de entornos garantes de los derechos de la niñez”.

El programa será implementado en al menos 500 zonas rurales en 166 municipios priorizados “para el posconflicto".

"A través de ‘Mi Futuro es Hoy’ se realizarán más de una veintena de encuentros periódicos junto a diferentes actores de las comunidades involucradas. Con lo aprendido, cada grupo de jóvenes diseñará y pondrá en marcha una iniciativa de paz en su territorio”, explicó la Consejera para los Derechos Humanos, Paula Gaviria Jaramillo.

Según la secretaría técnica de la Comisión Intersectorial para la Prevención del Reclutamiento, conocida como “CIPRUNNA”, la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, el reclutamiento forzado disminuyó en 60 por ciento desde 2013 a nivel nacional, principalmente debido al proceso de negociación entre el gobierno y las desmovilizadas FARC.

El conflicto armado en Colombia dejó como víctimas a más de dos millones de menores de edad y el reclutamiento forzado alcanzó unos ocho millones de niños y niñas en las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otros grupos ilegales.

En Colombia, miles de niños, niñas y adolescentes siguen siendo reclutados o utilizados por los grupos armados organizados al margen de la ley y por los grupos delictivos organizados que hacen presencia en zonas urbanas y rurales.

Según las autoridades colombianas, con “amenazas, falsas promesas y otras estrategias para presionarlos, estas organizaciones los obligan a formar parte de sus filas, vulnerando todos sus derechos fundamentales y generando en ellos, en sus familias y en sus comunidades consecuencias negativas de incalculable magnitud”.

Preocupado por “el peligro que corren cientos de niños, niñas y adolescentes ante la amenaza de estos grupos, el Gobierno Nacional se dio a la tarea de formular una política para evitar que sigan siendo reclutados, a partir de la garantía y el restablecimiento de todos sus derechos”.