Más de 56 mil personas que habitan zonas cercanas al volcán Mayon, el más activo en Filipinas, huyeron a refugios ante la expulsión de lava y enormes columnas de humo del coloso, que alcanzaron hoy una altura de casi cinco mil kilómetros por encima del cráter.

La Oficina para el Manejo de Emergencia de Seguridad Pública de la norteña provincia de Albay, donde se ubica el Mayon, confirmó que hasta este miércoles al menos 56 mil 217 personas habían sido desalojadas y trasladadas a los 46 refugios temporales, instalados en escuelas, deportivos y otros sitios públicos.

El titular de la dependencia, Cedric Daep, destacó que pese a la actividad sísmica y las fuertes explosiones que registra el Mayon algunas personas se niegan a la evacuación y turistas buscan acercarse para tomarse fotografías con la erupción volcánica de fondo

En conferencia de prensa Cedric Daep, responsable provincial de la oficina de respuesta a desastres, reveló que pidió cortar los suministros de electricidad y agua en las comunidades dentro de las zonas prohibidas para desalentar a los residentes a regresar.

"No violemos la ley natural, evitemos la zona prohibida, porque si la violamos, el castigo es la pena de muerte", destacó Daep, según reporte de la edición electrónica del diario Rappler.

El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Philvolcs) elevó la madrugada el martes al máximo el nivel de alerta del volcán y se extendió siete kilómetros la zona de peligro, luego de que el Mayon entró en erupción el lunes.

Este miércoles, el Monte Mayon expulsó lava y rocas incandescentes a más de 600 metros de distancia y enormes columnas de ceniza y humo a casi cinco kilómetros por encima del cráter, generando un espectáculo inimaginable, que atrae a curiosos y turistas extranjeros.

"Se sienten atraídos por la actividad de Mayon. Quieren tener una mirada más cercana",  una recepcionista de hotel Oriental Hotel en la ciudad de Legaspi, que en las últimos día registrado un incremento en sus huéspedes extranjeros, su mayoría estadounidenses, europeos y surcoreanos.

Los turistas pagan hasta cinco mil 600 pesos filipinos (unos 110 dólares) por día para ver de cerca los estallidos de Mayon, desde la ventana de su habitación, la terraza o el restaurante del hotel

El volcán Mayon, famoso por su cono perfecto, entró en erupción por última vez en 2014, aunque la más destructiva se registró en febrero de 1841, cuando los flujos de lava enterraron la ciudad de Cagsawa y mataron al menos a mil 200 personas.

De hecho, el campanario de una iglesia de Cagsawa sobresale entre los restos del material volcánico, en un recordatorio de la furia mortal de Mayon, que se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas del archipiélago de Filipinas.