Al menos 41 personas murieron y otras 80 resultaron heridas al estallar dos coches bomba anoche cuando feligreses salían de una mezquita de una zona residencial de la ciudad de Bengasi, en el este de Libia, informaron fuentes de seguridad.

Un primer automóvil explotó cuando un grupo de fieles salía de una de las mezquitas del barrio de Almaniya, en el centro de Bengasi, mientras un segundo estalló unos 30 minutos después cuando ya estaban los servicios de socorro, con el fin de ocasionar el mayor número de víctimas.

Entre los fallecidos figuran agentes de seguridad y miembros de los cuerpos de socorro, según los servicios de seguridad que temen que la cifra de víctimas mortales se eleve debido a muchos de los lesionados se encuentran en estado grave.

Libia declaró tres días de luto en memoria de las víctimas de este acto terrorista, según la agencia local de noticias LANA.

El presidente de la Cámara de Representantes, juez Aqila Salah, ofreció sus condolencias a los heridos y a las familias de las víctimas, además llamó a los libios a cerrar filas para rescatar a Libia "de la violencia, el caos, el crimen y el terrorismo".

La mezquita suele ser lugar de reunión de uno de los grupos salafistas aliados al mariscal Jalifa Hafter, un exmiembro de oposición que encabeza los vestigios del Ejército Nacional Libio en el este y quien se ha convertido en el hombre fuerte del país.

Hasta ahora ningún grupo ha reclamado la autoría del doble atentado en Bengasi, el cual fue condenado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que señaló que este tipo de ataques en contra de civiles violan la ley humanitaria internacional y constituyen un crimen de guerra.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil desde que la comunidad internacional contribuyó militarmente a la victoria de los rebeldes sobre el dictador Muamar Gadafi en 2011.

Desde 2014, Libia se encuentra dividida entre gobiernos rivales y parlamentos con sede en las regiones oriental y occidental, una en Trípoli apoyada por la ONU y otra en la ciudad de Tobruk bajo control del mariscal Hafter.