Turquía intensificó los bombardeos sobre la región de Afrín, en el noroeste de Siria, en su cuarta jornada de ofensiva sobre esta zona, controlada por milicias kurdas, mientras el gobierno de Ankara afirma que seguirá hasta limpiar de "terroristas" toda la frontera.

La operación turca en Siria no se limitará con la región de Afrín y busca limpiar de los terroristas toda la frontera con el país árabe, declaró el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

En un discurso ante los jefes de las administraciones locales en Ankara, Erdogan señaló que al iniciar la Operación Rama de Olivo Turquía frustró "los juegos de diversas fuerzas que buscan implementar sus planes" en la región.

"Limpiaremos de los terroristas la región, desde Manbij y a lo largo de toda la frontera, y garantizaremos nuestra seguridad", puntualizó.

La ciudad de Manbij, controlada por la milicia kurda a la que Estados Unidos apoya, se encuentra a unos 100 kilómetros de Afrín, donde Turquía declaró oficialmente el inicio de la Operación Rama de Olivo.

Erdogan también llamó a las ONG internacionales para que apoyen la operación turca contra las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG), que Ankara ve como una extensión del prohibido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Turquía no ocultó su indignación después de que el gobierno de Washington anunciara sus planes de formar una fuerza fronteriza integrada por estos milicianos.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, aseguró que la aviación turca ha lanzado decenas de ataques contra distintas partes de ese enclave de la provincia siria de Alepo.

Según el Observatorio, hay combates entre ambos bandos en áreas fronterizas entre Afrín y el territorio turco.

Por su parte, el portavoz de la milicia kurdo-siria Unidades de Protección del Pueblo (YPG) en Afrín, Brusek Hasaka, afirmó que la fuerza aérea turca ha hecho blanco en los pueblos de Talia, Helubia, Qatma, Qustul Yandu, Bafalún, Sad Midanki, Kibe Shin, Kafr Rum, Basufan y los alrededores de Bulbul.

Desde el pasado día 20, Turquía, respaldada por facciones rebeldes sirias, lleva a cabo una campaña militar en Afrín contra las YPG, consideradas terrorista por Ankara por su vínculos con la guerrilla kurda presente en suelo turco, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

Según el Observatorio, al menos 27 civiles han muerto por los bombardeos desde el inicio de la ofensiva, a los que se suman otros dos por fuego de la artillería de las YPG contra Kalyibrín, en Alepo y bajo el control de los grupos opositores sirios que colaboran con Turquía.

Además, 42 combatientes de facciones sirias proturcas y 38 milicianos kurdosirios han perecido por las hostilidades en Afrín, según las cifras del Observatorio.

Turquía en cambio asegura que ha matado a 260 combatientes, entre milicianos kurdos y yihadistas del Estado Islámico.

Los kurdos niegan que el Estado Islámico tenga presencia en Afrin y acusan a Turquía de mencionar al grupo yihadista en un intento propagandístico para justificar sus ataques.

La población kurda, la minoría étnica más grande de Medio Oriente, se extiende por un amplio territorio que abarca Turquía, Siria, Irán e Irak.

El Tratado de Sevres de 1920 les garantizaba un Kurdistán independiente, pero ese anhelo nunca llegó a concretarse y los países de la región consideran "terroristas" a los grupos separatistas.

Sin embargo, durante la guerra civil siria los kurdos fueron en el terreno las fuerzas más eficientes en la lucha contra el "enemigo de todos", los yihadistas de Estado Islámico. Los milicianos kurdos reclaman ahora el apoyo estadunidense frente a Ankara.