El trabajo forzado y otros abusos contra los derechos están ampliamente extendidos en las flotas pesqueras de Tailandia a pesar de los compromisos del gobierno de implementar reformas integrales, de acuerdo con Human Rights Watch (HRW).

En un informe publicado este martes, el organismo de derechos humanos describió cómo a pescadores migrantes de países vecinos del Sudeste Asiático a menudo se les trafica en faenas pesqueras, se les impide cambiar de empleador, no se les paga a tiempo o se les paga por debajo del salario mínimo.

Titulado“Cadenas ocultas: trabajo forzado y abusos de derechos en la industria pesquera de Tailandia”, el informe estableció que los trabajadores migrantes no reciben protección de la legislación laboral tailandesa y no tienen derecho a formar un sindicato.

HRW subrayó que estas prácticas continúan pese a que Tailandia recibió una advertencia de “tarjeta amarilla” de la Unión Europea, que significa que este país podría enfrentar una prohibición de exportar pescados y mariscos debido a sus prácticas de pesca ilegal.

Asimismo, Estados Unidos ha colocado a Tailandia en el nivel dos de su Lista de Alerta en su informe más reciente sobre la Trata de Personas (TIP).

Pese a estas advertencias, el informe de HRW descubrió deficiencias generalizadas en la aplicación de nuevas regulaciones gubernamentales y resistencia en la industria pesquera a las reformas.

“Los consumidores en Europa, Estados Unidos y Japón deberían poder confiar en que los pescados y mariscos provenientes de Tailandia no implicaron trabajo forzado ni el tráfico de personas”, dijo Brad Adams, director para Asia de HRW.

Adams añadió que “a pesar de los compromisos de alto perfil del gobierno tailandés para reformar la industria pesquera, los problemas son generalizados”.

El informe se basa en entrevistas a 248 pescadores activos y retirados, casi todos de Birmania y Camboya, así como a funcionarios del gobierno tailandés, propietarios de barcos y capitanes, activistas de la sociedad civil, representantes de asociaciones pesqueras y personal de agencias de la ONU.

De los entrevistados, 95 eran antiguos pescadores que sobrevivieron a incidentes documentados de trata de personas, mientras que los otros 153 eran, salvo algunas excepciones, pescadores activos. La investigación se llevó a cabo en los principales puertos pesqueros de Tailandia desde 2015 hasta 2017.