La muerte de una veintena de personas por causa de fiebre amarilla desde julio en Brasil provocó que las autoridades en el estado de Sao Paulo prometieran vacunar a toda la población este semestre, ante los efectos indeseados del Carnaval, cuando decenas de miles de personas se congregan para fiesta callejeras bajo el intenso calor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió la víspera que el número de casos de fiebre amarilla confirmados triplicó las últimas semanas, unos días después de recomendar a los viajeros internacionales que se vacunen si prevén visitar el estado de Sao Paulo.

El estado está entre los más afectados, junto a Río de Janeiro y Minas Gerais, todos en el sureste, y este martes un zoológico tuvo que ser cerrado al público tras la muerte de monos por causa aparentemente de la fiebre amarilla, que es transmisible del animal a personas por medio de mosquitos.

El gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, dijo que quiere vacunar a todo el estado, unas 45 millones de personas, antes de finales de junio, ante el impacto que podría tener el Carnaval en la expansión del virus, a pesar de que Brasil asegura que no hay transmisión en ciudades, sino solo en zonas rurales.

La advertencia de la OMS creó alerta entre la población, y en algunas regiones de Sao Paulo la policía tuvo que ser desplegada para evitar tumultos en centros de salud y vacunación, pues no hay suficientes vacunas para responder a la demanda.

Con todo, el ministro brasileño de Salud, Ricardo Barros, dijo en una entrevista publicada este martes que “todo está absolutamente dentro de las buenas técnicas” y bajo control, y descartó que haya un brote de fiebre amarilla como el del año pasado, cuando cientos de monos fallecieron por la enfermedad en Sao Paulo, Minas Gerais y Espíritu Santo.