La colección de arte del rey Carlos I de Inglaterra, que incluye obras de los maestros Tiziano, Van Dyck, Holbein y Rubens, llega a la Real Academia de las Artes (Royal Academy of Arts) por primera vez en casi 400 años.

La colección de pinturas de Carlos I de Inglaterra es una de las más famosas de la historia del arte por la calidad de las obras que la forman y su dispersión por el mundo después que el monarca fue ejecutado tras el triunfo de los parlamentarios.

Durante su reinado, Carlos I (1600-1649) adquirió una enorme colección de arte europeo, principalmente del holandés Anthony Van Dyck, quien fue el pintor de la corte a partir de 1632.

En la muestra destacan dos enormes retratos del rey a caballo, realizados por Van Dyck en 1633 y 1636, que por primera vez se presentan juntos, ya que uno de ellos (Carlos I de Cacería) es parte de la colección del Museo de Louvre, en París.

El curador de la muestra, Per Rumberg, explicó a Notimex que una de las pinturas más importantes de la exposición es precisamente “Carlos I de Cacería” de Van Dyck (1636).

“Es la pintura más emotiva que Van Dyck pintó de Carlos I y fue el primer retrato que se fue y llegó al Louvre. Sabíamos que esta exhibición sin esa pintura hubiera sido muy decepcionante”, comentó Rumberg.

La Italia Renacentista es parte de una de las salas de la exposición que incluye cuatro pinturas del maestro Tiziano “Cena de Emaus” (1530), que aparece junto a cuadros de otros artistas italianos como Paolo Veronés, Correggio y Tintoretto.

En otra galería se pueden apreciar nueve lienzos -que representan la victoria de Julio César en la guerra de las Galias- que nunca salieron de Inglaterra y que son parte de la Colección Real de la reina Isabel II.

Otra de las salas de la exposición “Carlos I: Rey y Coleccionista” está dedicada a la familia real, incluyendo retratos de su esposa Enriqueta María de Francia al lado de cinco de los nueve hijos que procrearon juntos.

En 1649, el supervisor de las pinturas del rey, Abraham van der Doort, estableció que Carlos I tenía mil 500 pinturas y 500 esculturas, de las cuales muchas son parte de la Colección Real británica y otras terminaron en el Museo del Prado, en Madrid, o el Louvre, de París.

De las dos mil piezas de la colección, unas 400 han sido identificadas y si bien la mayoría está en museos, muchas desaparecieron o se encuentran en colecciones privadas.

Una de las salas alberga cuatros enormes tapices bordados a lana por artesanos ingleses y que están inspirados en el libro bíblico de los “Hechos de los Apóstoles”.

“Estos son los tapices más fastuosos jamás hechos en Inglaterra y están inspirados en la obra del pintor italiano Rafael y terminaron en la corte francesa de Luis XIV, pero no sabemos cómo llegaron a Francia”, señaló el curador.

Los tapetes son actualmente parte de la colección del museo nacional de tapices de Francia la “Mobilier National”.

Algunas de las piezas recuperadas regresaron a la colección de la Galería Nacional de Londres o a la Colección Real, pero se estima que unas 40 obras de arte se encuentran en España y Francia.

Carlos I fue el primer rey inglés en acumular una colección de arte en apenas dos décadas cuando compró importantes obras, que incluye una parte de la importante Colección Gonzaga, de los duques de Mantua, en Italia.

El monarca contaba con una colección de dos mil pinturas y esculturas que tras su ejecución pública fueron vendidas a las cortes europeas, principalmente a Francia y España.

La exposición presenta 140 obras que son consideradas las más importantes de la colección que amasó Carlos I y que fue recuperada en parte por su hijo Carlos II cuando llegó al trono en 1660 durante el periodo de Restauración de la monarquía inglesa.