Con el fin de reducir el uso de leña y la tala de árboles en zonas rurales de alta marginación, investigadores de la Universidad Autónoma de Chapingo han instalado, en comunidades de 10 estados, biodigestores que producen gas con los residuos que generan diversos animales de corral.

En un comunicado los investigadores, Gerardo Noriega Altamirano y Takuo Hozumi, estimaron que anualmente, en comunidades rurales e indígenas se derriban 19 millones de árboles para consumo de leña, que se utiliza para cocinar y calentar agua para bañarse.

Recordaron que el costo total de llenar un tanque de gas LP de 30 kilos durante un año es de aproximadamente siete mil pesos, cantidad que muchas de estas familias no tienen, por lo que se promueve la instalación de biodigestores rústicos como alternativa.

El uso de esta energía alternativa, añadieron, sustituye a la leña como combustible y de manera simultánea se promueve la “ecointensificación agrícola” para restaurar la fertilidad del suelo y reducir la escasez de alimentos en las comunidades rurales marginadas.

Se trata de aprovechar los residuos orgánicos de animales de corral, los cuales además dejan de ser una fuente de contaminación, señalaron.

“Un biodigestor rústico fácilmente puede atender la necesidad de combustible en un hogar, y solo se requiere un espacio de dos metros de ancho a ocho metros de largo.

“En dicho espacio instala este dispositivo que utiliza geomembrana para que ocurra la digestión anaeróbica y se aproveche por una parte el biogás y por otra los efluentes o bioles, los cuales pueden aplicarse a las parcelas agrícolas para mejorar la fertilidad del suelo”, explicaron.

Noriega Altamirano añadió que los bioles o efluentes que se generan en el biodigestor son tratados para suprimir microorganismos patógenos y enriquecerlos con bacterias que realizan la función de biofertilizantes.

Comentó que estas acciones son una medida de mitigación al cambio climático al reducir las emisiones de dióxido de carbono mediante el aprovechamiento energético que generan los biodigestores en esta estrategia de energía renovable.

Por su parte, Takuo Hozumi detalló que alrededor de 19 millones de campesinos mexicanos consumen leña como fuente única para cocinar, lo que se traduce en un consumo de 12 a 20 metros cúbicos de leña anualmente, lo que significa un volumen total de entre 228 a 380 millones de metros cúbicos por año.

Precisó que el duro trabajo que realizan, predominantemente las mujeres, para recolectar leña y que dedican de una hora a dos horas al día, equivale a 45 a 90 jornales al año.

El uso de energía alternativa que sustituye a la leña como combustible simultánea promueve la ecointensificación agrícola en la agricultura mexicana para restaurar la fertilidad del suelo y contribuir a reducir la escasez de alimentos en las comunidades rurales marginadas.

Hasta el momento se han instalado 211 módulos con esta tecnología apropiada en 10 estados del país como Guerrero, Puebla, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Michoacán, Tlaxcala, Chiapas, estado de México y Morelos.