La imagen del presidente de Argentina, Mauricio Macri, cayó al 44.6 por ciento al comenzar este año, al mismo tiempo que aumentó de manera drástica el pesimismo sobre el futuro de la economía del país sudamericano, reveló hoy una encuesta privada.

De acuerdo con los datos de la consultora Ricardo Rouvier y Asociados, la imagen positiva del presidente se desplomó 10 puntos en sólo un mes, ya que en diciembre pasado su popularidad alcanzaba el 54.1 por ciento.

Los malos indicadores aumentan cuando los ciudadanos evalúan no sólo al presidente, sino al gobierno en general, ya que la imagen negativa del gabinete en su conjunto es del 55.3 por ciento.

El dato más llamativo, sin embargo, se refiere a la economía, ya que en diciembre de 2015, cuando Macri asumió, las expectativas positivas eran del 60.4 por ciento, pero ahora es de apenas un 26.3 por ciento.

Esto significa que la inmensa mayoría de los ciudadanos ya no tiene confianza en que el presidente cumplirá sus promesas de campaña de recuperar la economía, bajar la inflación y atraer multimillonarias inversiones, entre otros.

Con respecto a la caída de la imagen presidencial, la consultora explicó que se debe a polémicas decisiones que el gobierno tomó durante el último mes.

En diciembre, por ejemplo, el Congreso aprobó una reforma previsional propuesta por Macri que, según la oposición, reducirá los ingresos de los jubilados.

Además, la nueva ley fue avalada luego de tres represiones de las fuerzas de Seguridad en contra de las decenas de miles de manifestantes que se acercaron a protestar al Parlamento, lo que dejó a cientos de heridos y detenidos.

Otro factor de inconformidad de los ciudadanos fueron los apagones registrados durante el verano austral y que el gobierno había asegurado que ya no se registrarían gracias al drástico aumento de tarifas.

Así, cientos de miles de usuarios siguen sufriendo cortes de luz a pesar de que desde mediados de 2015 comenzaron a pagar incrementos tarifarios del 300 por ciento.

Otro factor que impulsó la debacle de la imagen del presidente y del gobierno en general fue el escándalo que protagonizó el ministro del Trabajo, Jorge Triaca, al descubrirse que despidió entre insultos a una empleada doméstica a la que mantenía en condiciones laborales ilegales.