El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, exhortó hoy a Turquía a moderar su operación “Rama de Olivo” en el norte de Siria, la cual –advirtió- agravará la crisis humanitaria, interrumpirá el retorno de refugiados y podría terminar beneficiando al Estado Islámico (EI) y Al Qaeda.

“Esto podría ser explotado por el EI y Al Qaeda, obviamente, que no estamos centrados en ellos ahora. Y obviamente corre el riesgo de exacerbar la crisis humanitaria por la que atraviesa la mayor parte de Siria”, dijo Mattis a la prensa que lo acompaña a Indonesia.

Turquía comenzó el sábado pasado en la región de Afrin (norte de Siria) la operación “Rama de Olivo” contra las milicias kurdas sirias como el Partido de la Unión Democrática (PYD) y su brazo armado, las Unidades de Protección Popular (YPG), a los que Ankara vincula con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

La ofensiva de Turquía está destinada a aplastar a los combatientes de las YPG, respaldados por Estados Unidos, en una ofensiva terrestre y aérea en Afrin, por lo que ha abierto un nuevo frente en la guerra de Siria.

El jefe del Pentágono destacó que la región de Afrin había sido estabilizada antes de la intervención turca. “En el enclave de Afrin, en realidad habíamos llegado al punto donde la ayuda humanitaria estaba fluyendo, los refugiados estaban regresando. Ahora la incursión turca perturba ese esfuerzo”, indicó.

Turquía ha manifestado su malestar por el apoyo de Estados Unidos a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), de las que YPG son el componente principal, a quienes Ankara ve como una amenaza de seguridad interna.

La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, también llamó la víspera a Turquía a limitar sus operaciones en el norte de Siria, además evitar víctimas civiles y garantizar que siga la ayuda humanitaria.

Los llamados de Estados Unidos tienen lugar horas después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que la operación “Rama de Olivo” se mantendrá el tiempo necesario hasta lograr sus objetivos en el campo, al igual que la operación “Escudo del Éufrates” a mediados de 2016.

La operación, que comenzó el sábado anterior en Afrin y continuará en Manjib, también bajo control de las milicias kurdas sirias, tiene como objetivo mejorar la seguridad nacional de Turquía para evitar que se forme un “corredor de terror” en la frontera sur del territorio turco.