La visita del Papa Francisco a Chile y Perú dejó una serie de reflexiones, polémicas, anécdotas y palabras contundentes, pero a la vez tuvo "un arco dramático", opinó hoy en un editorial el influyente diario el Tiempo.

La gira comenzó “fría y con complicaciones para su protagonista. En Chile pudo constatar lo que ya se había advertido, tanto por encuestas como por conocedores del tema respecto a la disminución tanto del número de fieles como del fervor que genera el catolicismo entre el pueblo chileno”.

En ese contexto, el pontífice fue claro “en pedirle al pueblo mapuche evitar el uso de la violencia a la hora de defender sus territorios frente a proyectos de extracción minera. También lo fue al defender al obispo Juan Barros, acusado por encubrir al sacerdote Fernando Karadima, condenado por abuso sexual a menores”.

“El abrazo al prelado y la aseveración de que no había pruebas en su contra lograron que dicha polémica opacara el aspecto pastoral de la visita. Este lunes, en su vuelo de regreso a Roma, Francisco pidió perdón a las víctimas de Karadima, aunque insistió en que no existen evidencias en su contra”, subrayó.

Francisco contestó a las preguntas de los obispos “en el arzobispado de Lima después de su discurso en un acto improvisado debido a que había tiempo libre antes del rezo del Ángelus”.

Todavía resonaba “el eco de dichas controversias cuando aterrizó en Perú. Allí, la historia fue otra. En medio de multitudes y, ahora sí, de gran fervor se pudo ver al Papa en su faceta de líder espiritual, pero también social, que gusta no solo de ‘callejear’ la fe, sino de escuchar y acompañar a los menos favorecidos en sus necesidades”.

En Puerto Maldonado les dio la razón “a los indígenas amazónicos que reclaman contra la deforestación y la trata de personas, entre otras amenazas”.

Francisco también dejó “una estela de controversia, pero en sentido diferente: fue muy severo en sus palabras de condena a la corrupción y preguntó por qué la mayoría de los últimos mandatarios peruanos han tenido que rendirle cuentas a la justicia”.

“Tras este periplo, a Francisco solo le resta visitar a Suramérica, a Uruguay y Argentina, y está claro que, para no atizar la hoguera política local en su país, este viaje se demora”, subrayó.