El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, afirmó que la dignidad humana no es negociable, no puede ser materia de transacción en los ámbitos nacional o internacional.

Por ello dijo que México no puede tolerar que la dignidad de una nación se vulnere por las reiteradas amenazas del gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, a la construcción de un muro en la frontera común.

“No podemos tolerar que la dignidad sea negociable por ladrillos, la dignidad no se negocia”, expresó durante la presentación del libro Reintegración Migrante: un modelo social, económico y empático de retorno, de Alma Eunice Rendón Cárdenas y Luis Wertman Zaslav.

El ombudsman nacional comentó que México ha hecho diversas convenios con organismos nacionales e internacionales y lo seguirá haciendo en apoyo y defensa de los derechos de las personas migrantes.

Confió que el texto represente un asidero para la construcción de políticas públicas en favor de las personas migrantes, e invitó a los autores a diseñar una estrategia para que el texto editado por el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México se difunda en otras latitudes y deje un mensaje no sólo a las autoridades del país sino a la sociedad para que se solidarice con quienes retornan al país.

González Pérez resaltó la importancia de que México sea congruente con las acciones que solicita para con los migrantes mexicanos; “congruencia significa que lo que exigimos para los migrantes en el norte del país, México lo aplique en la frontera sur con Centroamérica”.

En su turno, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, dijo que México ya no es sólo un país de origen y tránsito de migrantes, sino de destino y ello se destaca en el hecho de que dos de cada diez repatriados se quedan en la Ciudad de México.

Destacó la necesidad de que más allá de una mirada pragmática y con fines de seguridad, haya una “mirada empática” y de derechos humanos con las personas que migran, y dijo que la empatía debe ser entendida como una solidaridad consistente, constante.

A su vez, Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante, expresó que durante 2017 fueron deportados de Estados Unidos aproximadamente 200 mil migrantes.

Destacó su preocupación por que al cierre de la administración del Presidente Barack Obama había 560 mil casos en las Cortes estadounidenses y en el primer año del presidente Donald Trump aumentó 43 por ciento el número de arrestos sin ningún delito o falta administrativa.

“Una de las medidas que ha propuesto Trump es contratar más jueces para agilizar los casos, sin embargo ello todavía no se la aprueba (por el Congreso de su país)”, anotó, pero se contraten o no, ello traerá nuevas y mayores deportaciones.

Indicó que del total de detenidos, solo 40 por ciento cuenta con un abogado y se ha incrementado el porcentaje de deportaciones de personas con más arraigo en al unión americana o que incluso ya tenían una familia debidamente constituida o un patrimonio consolidado.