El presidente Juan Manuel Santos ordenó el regreso a Quito, Ecuador, del jefe del equipo negociador con el rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN), Gustavo Bell, para reactivar los diálogos y buscar un acuerdo de cese al fuego bilateral.

“Atendiendo el llamado de Naciones Unidas, Gustavo Bell viajará a Quito para explorar la posibilidad de un nuevo cese al fuego que permita continuar la negociación de paz con el ELN”, escribió el jefe de Estado en su cuenta de Twitter.

Las Naciones Unidas y diversas organizaciones sociales y humanitarias pidieron a las partes que activaran los diálogos para buscar una salida política negociada a más de 52 años de confrontación armada con el ELN.

Los diálogos de paz entre el gobierno de Santos y el ELN se iniciaron en Quito, Ecuador, en febrero de 2017 y lograron firmar un acuerdo de cese al fuego bilateral que estuvo vigente del 1 de octubre al 9 de enero de 2018.

El grupo rebelde una vez finalizó el cese al fuego temporal inició una ofensiva militar contra la infraestructura petrolera, unidades militares y policiales, lo que generó una fuerte condena por parte del gobierno de Santos y de los diferentes sectores políticos colombianos.

Ante la ola de atentados, el presidente Santos ordenó suspender los diálogos de forma temporal y el regreso a Bogotá del jefe negociador en Quito, para evaluar la situación con el Ejército de Liberación Nacional.

Además, el jefe de Estado ordenó intensificar la ofensiva militar en todo el territorio colombiano contra los frentes del ELN, lo que dejó un saldo de importantes bajas en las filas guerrilleras.

Al término de un Consejo de Seguridad celebrado este fin de semana en la Dirección General de la Policía Nacional, el presidente comentó que “la orden que ha sido permanente con las Fuerza Militares, con la Policía, es la de seguir atacando todas las manifestaciones de violencia que afecten la tranquilidad de los colombianos”.

El mandatario precisó que las Fuerzas Militares neutralizaron a alias "Pimpón", jefe del frente “Héroes y Mártires” del ELN por más de 22 años y responsable de ataques en el suroriente de Colombia. El gobierno ofrecía una recompensa de 350 mil dólares.