El Papa Francisco pidió hoy ante los obispos de Perú “unidad” en la Iglesia católica y les instó a llevar a cabo la misión evangelizadora “con suelas gastadas por andar, por recorrer” y no desde la comodidad de los despachos.

“No podemos negar las tensiones, las diferencias; es imposible una vida sin conflictos. Estos nos exigen, si somos hombres y cristianos, mirarlos de frente y asumirlos”, dijo el Papa ante los obispos y el cardenal Juan Luis Cipriani.

“Pero asumirlos en unidad. En diálogo honesto y sincero, mirándonos a la cara y cuidándonos de caer en tentación o de ignorar lo que pasó o quedar prisioneros y sin horizontes que ayuden a encontrar caminos que sean de unidad y de vida”, agregó el pontífice.

Para ejemplificar la labor necesaria de los obispos de Perú –un país de desafiante geografía y rica diversidad étnica, con una cincuentena de grupos indígenas- mencionó al español santo Toribio de Mogrovejo (1538-1606), segundo arzobispo de Lima y su labor de evangelización.

“No hay auténtica evangelización que no anuncie y denuncie toda falta contra la vida de nuestros hermanos, especialmente lo más vulnerables”, dijo el Papa, tras referirse a que en 1585 santo Toribio se enfrentó a “un sistema de corrupción y tejido de intereses”.

También pidió que la Iglesia y los “pastores del siglo XXI” aprendan el lenguaje moderno, “totalmente nuevo como es el digital”, para llegar hasta los nuevos fieles.

“Conocer el lenguaje actual de nuestros jóvenes, de nuestras familias, de los niños”, dijo el Papa.