El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) deberá tomar este domingo una decisión clave para su supervivencia y su futuro, así como para la estabilidad política de Alemania, respecto a si ratifica su preacuerdo de formar una Gran Coalición para gobernar junto a la canciller Angela Merkel.

El SPD, que dirige Martin Schulz, decidirá tras consultar a sus miembros si comienzan o no el lunes negociaciones definitivas para formar la Gran Coalición de Gobierno con la Unión Democristiana (CDU) de la canciller Merkel, y su socio bávaro el partido Unión Social Cristina (CSU).

Una decisión clave tanto para el futuro de la agrupación como para el país europeo.

En un congreso extraordinario convocado en la ciudad alemana de Bonn, los socialdemócratas consultarán a unos 600 delegados del partido de todas las regiones del país si comienzan o no a negociar un futuro Gobierno de Coalición, con base en el preacuerdo alcanzado la semana pasada entre representantes de los tres partidos.

Su decisión es esperada con tensión, primero porque el país lleva sin Gobierno casi cuatro meses, desde las elecciones del 24 de septiembre pasado, y una negativa dejaría a Merkel, que lleva gobernando Alemania desde 2005, en una complicada situación.

Merkel ganó las elecciones, pero sin la mayoría necesaria y fracasó en su intento de negociar un acuerdo tripartido con los liberales del Partido Democrático Libre (FDP) y los Verdes, y la reedición de la coalición con los socialdemócratas es vista como la opción más viable de que Alemania vuelva a tener Gobierno.

Otra opción sería un Gobierno en minoría del partido de Merkel, y en último término, la repetición de elecciones. Entre esas dos opciones tendría que decidir el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, si el SPD decide este  domingo no negociar.

Pero la situación también es muy espinosa para el partido, que ya participó en dos coaliciones de este tipo en el pasado (entre 2005 y 2009, y entre 2013 y 2017).

El problema es que la colaboración en Gobiernos conservadores les fue restando apoyo hasta que en los últimos comicios obtuvieron el peor resultado de su historia, un 20 por ciento, 10 puntos porcentuales menos que hace 10 años.

Estos resultados provocaron que Schulz, que se juega su futuro político, diera un inicial “no” rotundo a repetir Gobierno con Merkel en cuanto se conocieron los resultados de las elecciones, hasta que la posibilidad de una Alemania sin Gobierno les convenció de la necesidad de reconsiderar su posición.

Eso sí, Schulz decidió que no tomaría la decisión sólo y por eso convocó a los delegados para que sea el conjunto del partido quien decida.

Muchos son los que temen que un tercer gobierno en esta forma terminaría de hundirlos: una reciente encuesta del canal ZDF les concedía una intención de voto del 20 por ciento, unas décimas menos de su mínimo histórico, y otro sondeo del instituto Forsa llegaba incluso al 18 por ciento.

De ahí que muchas resistencias vengan de las filas internas del SPD, que se encuentra dividido, en especial sus "juventudes", lideradas por Kevin Kühner, un estudiante de Política de 28 años que ha llevado sus advertencias al extremo, insinuando la posibilidad de que incluso el partido pueda desaparecer.

Según la prensa alemana, cuatro estados federados con unos 200 delegados se pronunciaron por el “sí” a negociar, frente a otros cuatro que pidieron el “no”, aunque estos últimos con sólo 75 delegados.

La situación es totalmente incierta porque el SPD en los seis “länder” (los 16 estados de la federación alemana) que quedan, con más de la mitad de los delegados, les dieron libertad de decisión.

La presión interna es muy palpable porque algunos, que no es que no deseen negociar, sino que no están de acuerdo con el texto de base alcanzado.

Las secciones locales del SPD de Renania del Norte-Westfalia, la mayor del SPD con 144 delegados, y la de Hessen con 72, quieren negociar a cambio de mejoras en el preacuerdo ya alcanzando con la CDU y la CSU, al no estar de acuerdo con el mismo.

La propia Merkel hizo este sábado un llamado a la responsabilidad y alertó durante una visita a Bulgaria: “El mundo no espera por nosotros”.

También Schulz dijo este sábado, en comentarios que publica la prensa alemana, que no sólo toda Alemania mira al SPD el domingo, sino toda Europa.

En Europa también se escucharon voces que piden la existencia de un futuro gobierno, como el primer minitro de Italia, Paolo Gentiloni, y como hizo también el presidente francés Emmanuel Macron, durante un encuentro el viernes con Merkel en París.

Sin embargo, con el voto de este domingo no está todo decidido y el camino aún puede ser largo hasta que Alemania vuelva a tener Gobierno: primero, porque tras un eventual “sí” socialdemócrata, quedan aún pendiente las negociaciones reales, que tendrían que culminar con éxito en un acuerdo de coalición real con el partido de Merkel.

Después habría una nueva prueba de fuego para el SPD, que quiere someter al voto de las bases el acuerdo que se alcance en las negociaciones del contrato de la Coalición de Gobierno.

Eso quiere decir que los 450 mil afiliados del partido emitiría su voto para aceptar o rechazar ese documento. Y el apoyo no está asegurado: los sondeos proyectan una situación en la que gran parte de los votantes del partido se opone a un Gobierno de Coalición, aunque las principales cabezas visibles lo defiendan.

Sólo vencidos todos estos obstáculos, Merkel podría comenzar su cuarto mandato y la tercera Gran Coalición en Alemania, el motor europeo. Si el SPD vota en esas dos ocasiones en favor, la fecha más temprana para que Alemania cuente con un nuevo gobierno es hasta mayo próximo.