El director y teórico de teatro Luis de Tavira, quien después de 10 años de experiencia en la Compañía Nacional de Teatro (CNT) y terminar su gestión en 2016, ahora regresa a dirigir La Casa del Teatro para retomar el proyecto del cual fue fundador.

“A principios de la década de 1990 en una confabulación entrañable con Vicente Leñero, Víctor Hugo Rascón Banda, Miguel Ángel Cárdenas, entre otros, decidimos abrir este centro como una alternativa que en aquel momento se veía como imprescindible para la diversificación de las iniciativas en favor del teatro”, expresó el teórico de teatro.

En entrevista con Notimex, De Tavira comentó que tras una ausencia de 10 años, regresa al alma mater a la que encuentra enormemente revolucionada y llena de resultados y frutos.

“La formación actoral que iniciamos con esa línea pedagógica que la distingue, hoy en día es un plan de estudios reconocido por la Secretaría de Educación Pública que ofrece una licenciatura y que ha dado enormes frutos”, expresó el director.

Contento y agradecido por esta nueva etapa, De Tavira destacó que se encuentra con una Casa del Teatro muy crecida, “pero también la situación del país es otra, la misión de teatro en este momento tiene que adecuarse a nuevos retos que nos plantea una sociedad distinta y que urge asumir como el reto que significa”, señaló.

Respecto a la línea de trabajo, De Tavira, explicó que La Casa del Teatro tiene que ser como decía el poeta fiel a su espejo diario, fiel a sí misma y crecer, por lo que es inevitable que tiene que enfrentar nuevos retos.

El director ve este regreso una gran ilusión y esperanza, “tengo una enorme esperanza aquí se ha sembrado mucho y esto tiene que recuperar un aliento mayor, eso es lo que me demanda la situación actual de nuestro teatro”.

Agregó que también es necesario cambiar ciertas estrategias y puntos de vista, no nada más en esta institución, sino en todo el teatro, pues la gran tarea de los que se dedican a este arte, es la formación del espectador nacional.

“Porque el espectador no puede suponerse, hay que formarlo, el teatro tiene que alcanzar a tocar la conciencia de la sociedad, porque es el papel que tiene, es la necesidad que la sociedad tiene, aunque la propia sociedad no sea consciente de esta tremenda necesidad que implica el arribar a la conciencia”, precisó.

También dijo que se encontró con un grupo de jóvenes entusiastas y de despertar de vocaciones hacia el teatro, con un enorme compromiso a la actoralidad, pero al mismo tiempo son generaciones que enfrentan otras estructuras mentales que han venido produciendo el uso y y sobre todo el abuso de las redes sociales.

“Esto implica un cuestionamiento importante justo al papel de la comunicación, al papel de la construcción de la conciencia, pero particularmente a la construcción de la identidad que es lo que se trata el teatro como arte que construye la conciencia del sujeto como persona”, concluyó el director De Tavira.